InicioNacionalAPEDE: Sin paridad efectiva la democracia se debilita

APEDE: Sin paridad efectiva la democracia se debilita

En 2026, Panamá enfrenta la discusión y aprobación de las reformas electorales que definirán las reglas del juego democrático para el proceso electoral de 2029. Aunque en este momento la Comisión de Reformas Electorales está debatiendo la supervivencia del principio constitucional de proporcionalidad, no es menos importante reflexionar sobre la inclusión efectiva de las mujeres en la vida política. Sigue siendo una deuda pendiente si aspiramos a elevar la calidad de nuestra democracia. Desde APEDE, como parte del sector empresarial, asumimos este tema como una prioridad, porque responde a nuestra razón de ser: defender la democracia, fortalecer la institucionalidad y promover reglas claras que garanticen una representación ciudadana más justa, legítima y confiable.

Por primera vez en más de dos décadas de procesos de reforma electoral, la Comisión no eliminó la llamada “válvula de escape” contenida en el artículo 373 del Código Electoral. Históricamente, la Comisión había avanzado en fortalecer el principio de paridad, y era en la Asamblea Nacional donde esta excepción volvía a incorporarse, debilitando su aplicación. En esta ocasión, sin embargo, el retroceso ocurrió desde la propia instancia técnica de consenso, con el voto de abstención, que equivale al aval, de la mayoría de los partidos políticos y lamentablemente por los representantes de los gremios del sector privado y del área académica.

La experiencia comparada en América Latina demuestra que la paridad efectiva tiene resultados tangibles y que ha logrado entre el 45% y 52% de mujeres electas en los parlamentos y gobiernos locales, comparado con un 21% a 23% en nuestro país. Panamá, lamentablemente es uno de los pocos países de la región que se mantiene rezagada en esta materia, a pesar de los esfuerzos constantes e ingentes del movimiento femenino.

La evidencia empírica es igualmente contundente. A pesar de avances leves en el número de postulaciones femeninas en los últimos procesos electorales, la brecha sigue siendo profunda. La mayoría de las candidaturas principales continúan siendo ocupadas por hombres, mientras que las mujeres se concentran en cargos de suplencia. Esto confirma que la formula actual que permite una válvula de escape no corrige desigualdades, las reproduce.

La llamada “válvula de escape” permite que los partidos políticos se eximan de cumplir con la postulación paritaria —50% mujeres y 50% hombres— alegando una supuesta falta de participación femenina, certificada por las secretarías de la mujer de los propios partidos. En la práctica, esta excepción vacía de contenido el principio de paridad y perpetúa un sistema que no garantiza igualdad real en el acceso a cargos de elección popular.

Desde APEDE consideramos que mantener vigente esta excepción contradice el espíritu de la paridad incorporada al Código Electoral y debilita la credibilidad de las reformas. La paridad no puede depender de justificaciones internas ni de criterios discrecionales; debe ser una regla clara, exigible y verificable, que garantice condiciones equitativas para mujeres y hombres.

Este retroceso resulta aún más preocupante si se considera que Panamá ha asumido compromisos claros en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente el ODS 5 sobre igualdad de género y el ODS 16 sobre instituciones sólidas, inclusivas y eficaces. La democracia debe aspirar a la inclusión, no la exclusión.

Estudios nacionales muestran que más del 90% de la ciudadanía respalda leyes que promuevan la paridad y que una amplia mayoría considera que al país le iría mejor con una mayor participación de las mujeres en la política. La baja representación femenina no responde a falta de capacidad ni de interés, sino a barreras estructurales, partidarias e institucionales que siguen sin atenderse de manera efectiva.

Por ello, APEDE hace un llamado respetuoso y responsable a que se revise y corrija la permanencia de la “válvula de escape” en materia de paridad, ya sea en la etapa final del proyecto o durante el debate legislativo que corresponderá a la Asamblea Nacional. El país no puede normalizar excepciones que impidan una representación equitativa.

La paridad no es una concesión ni una imposición. Es una condición básica para una democracia legítima, moderna y representativa. Mantener la válvula de escape es mantener un sistema que no permite que la paridad se materialice. Corregirla es una oportunidad para fortalecer la institucionalidad y responder al mandato ciudadano de mayor equidad y mejor democracia.

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