Por: Gilberto Marulanda
El golpe de estado de 1968 trajo cambios políticos mismos que podemos resumir hechos como:
∙Concentración del Poder: El régimen militar centralizó el poder político mediante la Constitución de 1972, la cual, en su artículo 277 (originalmente), otorgó poderes plenipotenciarios al General de Brigada Omar Torrijos Herrera como Líder Máximo de la Revolución Panameña.
∙Desarticulación Partidista: Como resultado, se suprimió el sistema de partidos políticos, desplazando la hegemonía de la oligarquía tradicional.
Este eclipse de las élites se mantuvo hasta 1979, cuando se inició el proceso de apertura y retorno a la legalidad partidista.
∙Poder Popular: Se instauró una estructura de “Poder Popular” basada en la representación directa. Esta se canalizó a través de la Asamblea Nacional
de Representantes de Corregimientos, compuesta por 505 delegados encargados de elevar las demandas locales de todo el territorio nacional.
∙Soberanía y Canal: El gobierno militar asumió la defensa de la soberanía como eje central de su agenda, liderando las negociaciones que culminaron en la firma de un nuevo tratado para la recuperación del Canal de Panamá y la reversión de la Zona del Canal.
∙Política Exterior: En el ámbito internacional, Panamá se adhirió al Movimiento de Países No Alineados. Bajo esta premisa, el país manifestó su independencia frente a los bloques de la Guerra Fría (liderados por EE. UU. y la URSS), utilizando esta neutralidad para sumar apoyos globales a la causa de la soberanía total del istmo.
∙Consolidación política: Al finalizar la década, el régimen militar aglutinó a un amplio espectro de sectores económicos y políticos.
Como señalara el Dr. César Quintero, esta coalición abarcaba desde la extrema izquierda hasta la derecha radical, convergiendo en la creación del Partido Revolucionario Democrático (PRD) como una organización nacida desde el poder. Este partido fue el resultado de una alineación de fuerzas opuestas a la clase
política y oligárquica dominante antes del golpe.
∙Fortalecimiento institucional: El gobierno militar no solo fortaleció las instituciones del gobierno central, sino que creó nuevas entidades autónomas y semiautónomas para robustecer su capacidad de gestión.
∙Alianzas estratégicas y control social: Se estableció una alianza con sectores obreros, sindicales, campesinos, estudiantiles y gremiales para confrontar a la oligarquía. Dicha estrategia se basó en pactos corporativistas, aunque también estuvo acompañada de la represión contra
los sectores disidentes.
∙Poder militar y derechos humanos: Los cuarteles regionales se convirtieron en los verdaderos centros del poder local. Esta militarización derivó en
sistemáticas violaciones a los derechos humanos, lo que define al régimen como una dictadura.
∙Naturaleza bonapartista: En esencia, el régimen se constituyó como un gobierno bonapartista, actuando como mediador entre las élites y los sectores sociales que él mismo había fortalecido. Esta mediación fue la verdadera fuente de su legitimidad y poder político.
El golpe de Estado de 1968 transformó profundamente el Estado panameño al desplazar la hegemonía de la oligarquía tradicional en favor de una dictadura
militar centralizada en la figura de Omar Torrijos. El periodo se caracterizó por una reconfiguración del poder que sustituyó los partidos convencionales por el modelo de “Poder Popular” (los 505 corregimientos) y la posterior creación del PRD. En el ámbito internacional, el régimen unificó a la nación bajo la causa de la soberanía, logrando, mediante el no alineamiento, el respaldo global necesario para la firma de los nuevos tratados canaleros.