MOSCÚ, 30 de marzo. /TASS/. Estados Unidos necesitará hasta 2.900 millones de dólares para reemplazar el equipo militar perdido durante el conflicto con Irán, opinó a TASS Nikolái Gaponenko, profesor asociado de la Academia Presidencial de Economía Nacional y Administración Pública de Rusia.
“Al 30 de marzo, se han confirmado importantes pérdidas de armamento estadounidense durante el conflicto israelo-iraní. <…> Se estima que los daños materiales ascienden a entre 1.400 y 2.900 millones de dólares solo para la reposición de equipo. <…> El Pentágono ha solicitado 200.000 millones de dólares al Congreso para reabastecer las reservas”, subrayó el especialista.
Asimismo, el técnico recordó que Estados Unidos perdió tres cazas F-15E, derribados por fuego amigo desde Kuwait un F-35A realizó un aterrizaje de emergencia tras ser alcanzado, más de 10 drones MQ-9 Reaper fueron destruidos y cinco aviones cisterna KC-135 junto con un avión AWACS E-3 Sentry resultaron dañados en la Base Aérea Príncipe Sultán. Además, el portaaviones USS Gerald R. Ford fue retirado de la zona de conflicto tras un incendio, y al menos siete instalaciones de defensa antiaérea y antimisiles quedaron inutilizadas, incluidos radares de defensa aérea Patriot en Jordania y Catar.
“En general, se puede decir que las pérdidas son operacionalmente significativas: la capacidad de ataque del grupo aéreo se ha reducido, la rotación de la fuerza de portaaviones se ha visto interrumpida, y el agotamiento de municiones guiadas de precisión e interceptores exige una revisión de las prioridades de suministro y puede, de una u otra forma, afectar la capacidad de Estados Unidos para defender simultáneamente sus intereses en otras regiones”, concluyó el experto.
El 28 de febrero, EE.UU. e Israel iniciaron una operación militar contra Irán. Las ciudades iraníes más grandes, incluida Teherán, fueron atacadas. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) anunció una operación de represalia. La nación persa lanzó ataques contra el Estado hebreo y objetivos estadounidenses en Arabia Saudí, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Jordania, Kuwait y Omán. El líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamenei, así como varias otras figuras clave del liderazgo de la nación persa, murieron en los bombardeos.