Una de las estructuras navales más imponentes del planeta está en ruta hacia aguas panameñas. El USS Nimitz (CVN-68), el portaaviones que lidera su clase y uno de los buques de guerra más grandes del mundo, realizará una parada estratégica en Panamá como parte de su despliegue “Gira por las Américas”.
La embarcación, que zarpó el pasado 12 de marzo desde la costa oeste de los Estados Unidos, no viaja sola. Lo escolta el USS Gridley, un destructor de misiles guiados de alta tecnología, conformando un grupo de tarea que busca reposicionarse en la costa este estadounidense para el próximo 20 de junio.
Un aeropuerto flotante en el horizonte
La llegada del Nimitz representa un hito visual para los observadores navales en la región. Con una longitud de 333 metros (equivalente a tres campos de fútbol profesional) y un desplazamiento de 100,000 toneladas, este gigante funciona como una base aérea móvil completa.
Ruta Continental
Panamá es uno de los puntos críticos de esta travesía, que también incluye escalas en Perú, Chile y Brasil. La navegación implica el cruce por el Estrecho de Magallanes, una de las rutas más desafiantes del mundo, antes de enfilar hacia el Atlántico.
Por su parte, el USS Gridley aporta la capa de protección necesaria al grupo, gracias a sus sistemas de radar de última generación y capacidad de respuesta ante amenazas aéreas y submarinas.
Aunque se trata de un movimiento logístico de rutina para la Armada estadounidense, la presencia de estas naves en el litoral panameño siempre genera gran expectativa por la magnitud tecnológica y militar que representan.