En una emergencia, cada segundo cuenta. Para los rescatistas del Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá, contar con equipos especializados puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Entre esas herramientas destaca la conocida “quijada de la vida”, cuyo nombre técnico es herramienta combinada, utilizada para liberar a personas que quedan atrapadas en vehículos tras accidentes de tránsito o bajo estructuras colapsadas.
El bombero Ricardo Sánchez, con 23 años de servicio en la institución y miembro de la Compañía de Rescate N.° 13, bajo el mando del capitán Andrés Herrera, explica que este equipo recibe el nombre de combinada porque integra tres funciones esenciales en las labores de rescate: corte, expansión y compresión.
Gracias a estas capacidades, los rescatistas pueden abrir estructuras metálicas, separar partes de un vehículo o liberar espacios que mantienen atrapadas a las víctimas, permitiendo actuar con rapidez y precisión en situaciones críticas.
Este dispositivo funciona mediante un sistema hidráulico-neumático, capaz de generar hasta 10,500 PSI de presión, potencia suficiente para cortar materiales resistentes y facilitar las maniobras de rescate sin poner en riesgo a los afectados ni al personal operativo.
Además de su uso en rescates vehiculares y técnicas de extricación, la herramienta también se emplea en operaciones de rescate urbano, como el levantamiento de losas o la apertura de estructuras colapsadas tras emergencias estructurales o desastres.
Para los bomberos, más allá de la tecnología, el verdadero valor de estos equipos está en el entrenamiento constante y la preparación del personal, que permiten actuar de manera segura, coordinada y eficiente cuando una vida depende de cada maniobra.
De esta forma, el Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá reafirma su compromiso de proteger vidas y salvaguardar bienes, respondiendo con profesionalismo y vocación de servicio ante cada emergencia.