No hubo escapatoria para el gatillero que sembró el terror en el Sector 4 de Pacora. La justicia panameña le dejó caer todo el peso de la ley al sentenciarlo a 50 años de prisión, la pena máxima en nuestro país, tras ser hallado culpable de un homicidio consumado y tres intentos de asesinato que dejaron a la comunidad marcada por la sangre.
Los hechos se remontan a la noche del 15 de junio de 2020, en plena pandemia. El hoy condenado llegó “bien armado” junto a otros compinches y, sin ninguna contemplación, soltó la sentencia de muerte: “¡Se van a morir todos!”. Acto seguido, la ráfaga de disparos rompió el silencio de la noche, logrando acabar con la vida de un hombre y dejando heridos a otros tres que se salvaron de milagro.
El Jurado no tuvo dudas
A pesar de la estrategia de la defensa, las pruebas presentadas por la Sección de Homicidio y Femicidio de la Fiscalía Metropolitana fueron contundentes. Un Jurado de Conciencia no lo pensó dos veces y emitió un veredicto de culpabilidad que mandará al sujeto a “pudrirse” tras las rejas por medio siglo.
Pero la cosa no quedó ahí. Además de los 50 años que le esperan en “la chirola”, el Tribunal le impuso una pena accesoria de 15 años de inhabilitación para ejercer cualquier función pública, una vez que logre salir de prisión.