El estruendo de las detonaciones rompió la rutina de la tarde de ayer en el sector de Rana de Oro, Pedregal. Lo que parecía ser un retorno a casa habitual para cientos de panameños se transformó en una escena de guerra cuando se desató una feroz balacera en la avenida José María Torrijos, dejando a transeúntes y conductores atrapados en una línea de fuego cruzado que por poco termina en tragedia masiva.
Eran momentos de angustia pura. Mientras las balas silbaban por doquier, los ocupantes de varios sedanes y pasajeros de un metrobús se lanzaron al piso de los vehículos buscando refugio de una muerte casi segura. La desesperación se apoderó de los peatones, quienes corrían sin rumbo fijo intentando escapar de la trayectoria de los proyectiles en una de las zonas más transitadas del distrito.
En el lugar de los hechos, el rastro de la violencia quedó marcado en el metal. Un sedán negro, uno gris y una unidad de transporte masivo quedaron con múltiples orificios de bala en sus carrocerías, testimonios mudos de la intensidad del ataque. Aunque afortunadamente no se reportaron víctimas fatales en el sitio, el saldo de heridos obligó a una evacuación de emergencia.
Tras el cese de los disparos, el área fue sitiada por unidades de la Policía Nacional. Los heridos fueron trasladados inicialmente a la policlínica J.J. Vallarino en Juan Díaz, mientras que la persona con lesiones de mayor gravedad tuvo que ser remitida al Hospital Irma de Lourdes Tzanetatos, en Tocumen, donde permanece bajo observación médica. Las autoridades mantienen operativos en el sector para dar con los responsables de este hecho que mantiene en vilo a la comunidad de Pedregal.