La sociedad anónima enfrenta un proceso legal que ha derivado en una liquidación forzosa, o sea; la quiebra, el litigio lleva más de diez años en los tribunales de justicia de Panamá sin que se dictamine una sentencia final, esto debido a los múltiples recursos dilatorios que instancia tras instancia presentan ante los tribunales para evadir el cumplimiento de los fallos que les han condenado a pagar más de tres millones de dólares a la parte afectada; las sociedades Vikingo Joint Venture Inc., y Vikingo Overseas Inc. que representan a inversionistas europeos.
Una seguidilla de recursos dilatorios
Durante los meses de septiembre, octubre y diciembre de 2025 los representantes de Las Brisas de Amador presentaron una serie de recursos para tratar de impedir el cumplimiento de la sentencia que los condenó al pago de la millonaria suma antes indicada, en lo que va de 2026 ya han presentado dos recursos que al igual que los anteriores han sido desestimados por los jueces, sin embargo ya se aprestan a presentar una nueva acción que tiene el mismo propósito, ganar tiempo, demorar el proceso, burlarse de los afectados y de los tribunales de justicia.
Hace unos días el abogado Javier Castillo Sánchez solicitó a la juez cuarta de insolvencia del Primer Circuito Judicial de Panamá las copias autenticadas del auto 1091 del 18 de noviembre de 2025 que rechazó de plano la advertencia de nulidad insubsanable que él mismo presentó en representación de Las Brisas de Amador, también solicita en la misiva una copia autenticada del edicto787 del 20 de noviembre de 2025 mediante el cual se notificó del auto 1091 del 18 de noviembre de ese mismo año, además pide que se incluya la constancia de fijación y desfijación.
La lista de petición de documentos autenticados no termina allí, el abogado solicita incluso una copia del escrito de anuncio de recurso de apelación como también del auto 124 del 7 de enero de 2026 el cual le negó el recurso de apelación interpuesto contra el auto 1091de noviembre de 2025, exige adicionalmente en su petitoria, copia autenticada del edicto que los notificó, la constancia de fijación y desfijación de este e incluye la advertencia de nulidad insubsanable que él mismo presentó
La petición de toda esta documentación tiene un único fin, presentar una nueva acción denominada recurso de hecho, que equivale a una impugnación ante un tribunal superior. Lo que se busca es que se desestimen todos los fallos que les han sido adversos, para así evadir tanto el pago de sus compromisos económicos como las sentencias que los han condenado por sus innumerables incumplimientos de contratos, arbitrajes y acuerdos previamente pactados con sus clientes incluso con entidades del Estado. Mientras Las Brisas de Amador ensaya un nuevo capítulo de desgaste y des aceleramiento de la causa, la hoy magistrada suplente de la Sala Primera de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia, Guimara Aparicio Ortega mantiene engavetado el Amparo de Garantías Constitucionales que llegó a su despacho estando a cargo del Primer Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial. Aunque resulte sorprendente la parsimonia asumida por la magistrada Aparicio Ortega en la práctica se convierte en un aliciente para la parte acusada, la sociedad Las Brisas de Amador, toda vez que implica alargar el proceso lo que a la postre favorece su comportamiento subrepticio en detrimento de la ley y la justicia.
La nueva maniobra de los representantes de Las Brisas de Amador deja al descubierto una vez mas que no tienen la menor intención de cumplir con las leyes ni de respetar las decisiones de los jueces, sino por el contrario, continuar por el camino de la evasión, distracción y la dilación permanente como métodos para mantenerse impunes y en desacato, incumpliendo compromisos e ignorando sentencias con apelaciones y estratagemas. Si se salen con la suya la administración de justicia quedará como un sistema vulnerable a estas tácticas y los jueces como funcionarios incapaces de poner un alto a la trampa y la anarquía.