Muchas veces no se piensa en el mantenimiento de las infraestructuras, o simplemente, la situación económica lleva a postergar decisiones en este sentido. La idea generalizada es que los equipos de tecnología y energía durarán para siempre. Sin embargo esto no es así. Necesitan ser controlados y verificados de manera frecuente y siempre es preferible prevenir a tener que solucionar las consecuencias de un problema.
Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, aplicar un programa de mantenimiento preventivo puede generar ahorros estimados de entre 12% y 18% frente a un esquema reactivo. En otras palabras, dejar el mantenimiento para después no solo aumenta la probabilidad de fallas, sino que también encarece la operación.
Los datos revelan un panorama preocupante especialmente en sectores críticos. Un estudio de la Sociedad Internacional de Automatización (ISA) indica que las fallas de equipos industriales se deben en un 55% a desgaste relacionado con la edad del equipo y mantenimiento inadecuado, mientras que solo el 11% se atribuye a defectos de fabricación. Es decir, muchas de las fallas más costosas podrían evitarse con una estrategia de mantenimiento a tiempo. En sectores sensibles, además, el impacto va más allá de las cifras: una interrupción en equipos críticos puede afectar servicios esenciales, poner en riesgo vidas y elevar los costos de operación.
“Postergar inversiones clave en el mantenimiento de equipos e infraestructura crítica puede parecer un ahorro de corto plazo, pero termina elevando los costos y aumentando el riesgo de fallas que comprometen la operación y la seguridad de las personas”, explica Lady Campos, gerente de Nuevos Negocios para Schneider Electric Centroamérica.
Sin mantenimiento adecuado, los equipos no solo fallan con más frecuencia sino que el problema se vuelve más severo y costoso. Cuando una organización posterga el mantenimiento, entra en un círculo vicioso: las fallas se vuelven más complejas, los tiempos de inactividad se prolongan porque no hay repuestos disponibles, el diagnóstico es más difícil por la ausencia de historial y, frecuentemente, se requieren reemplazos completos en lugar de reparaciones simples que hubieran sido posibles con mantenimiento oportuno.
En el caso de los hospitales, postergar el mantenimiento no solo aumenta los costos: también puede afectar servicios esenciales, poner en riesgo equipos médicos, comprometer medicamentos y muestras, y generar consecuencias para pacientes y personal. Por eso, más que un tema operativo, se trata de una decisión que impacta la seguridad y la continuidad de la atención. Frente a este riesgo, la digitalización permite dar seguimiento al estado de los equipos y sistemas en tiempo real, detectar señales de alerta con anticipación y actuar antes de que ocurra una falla. Así, los hospitales pueden pasar de una gestión reactiva a una más preventiva y segura.
En el sector industrial, las consecuencias de la falta de mantenimiento pueden ser devastadoras. De acuerdo con Deloitte, una mala gestión del mantenimiento puede reducir entre un 5% y un 20% la capacidad de producción de una planta. Esto se traduce en daños en cadenas de producción, incumplimiento de compromisos con clientes y pérdida de competitividad en mercados cada vez más exigentes.
Pero más allá de los costos financieros directos, la falta de mantenimiento adecuado expone a las organizaciones a riesgos de cumplimiento normativo, incluyendo violación de estándares de seguridad industrial, incumplimiento de certificaciones y posibles sanciones regulatorias que pueden afectar la reputación y viabilidad de las instituciones. Los riesgos no son solo operacionales, son también legales y reputacionales.
“Para reducir el riesgo de fallas, las organizaciones necesitan una estrategia de mantenimiento más ordenada y preventiva, que combine monitoreo constante, revisión oportuna de los equipos, capacitación del personal técnico, disponibilidad de repuestos clave y actualización de sistemas. Con este tipo de enfoque, apoyado además por servicios especializados, auditorías de instalaciones y planes de modernización, es posible anticiparse a los problemas, usar mejor los recursos y proteger la continuidad operativa en instalaciones críticas”, concluye Lady Campos, gerente de Nuevos Negocios para Centroamérica de Schneider Electric.