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Un diploma, nueva vida: Álvaro Rodríguez, la historia de éxito que nació en CEFODEA

Con solo 17 años, Álvaro Rodríguez celebra un logro que durante mucho tiempo pareció inalcanzable: su graduación en el Centro de Formación y Desarrollo de Adolescentes (CEFODEA).

Álvaro es uno de los 21 adolescentes que integraron la promoción 2025, pero su caso destaca por la profunda transformación que experimentó durante el proceso formativo. No solo logró culminar con éxito sus estudios, sino que se graduó en el primer puesto de honor de su clase, demostrando que el cambio es posible cuando confluyen el acompañamiento adecuado, la orientación oportuna y la determinación de salir adelante por sí mismo y por su familia.

Durante la ceremonia, se le observaba sereno y firme, aunque con la timidez propia de su edad, mientras aguardaba el momento en que la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Carles, le entregara el diploma que hoy simboliza esfuerzo, constancia y superación personal.

Este joven reconoce que en el pasado mantuvo una relación difícil con la escuela. Repeticiones de año, desinterés por el estudio y una visión equivocada sobre la importancia de la educación marcaron su trayectoria. “Pensaba que estudiar no servía para nada”, confesó. Sin embargo, su historia comenzó a cambiar gracias a la intervención oportuna de su familia y a la existencia de un espacio como el Centro de Formación y Desarrollo de Adolescentes (CEFODEA), una oportunidad educativa que ofrece el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) para acompañar a adolescentes que atraviesan situaciones similares.

Fue su madre quien, tras recibir un volante y escuchar referencias positivas sobre el centro, decidió buscar una alternativa distinta para su hijo. Álvaro llegó al CEFODEA no como un joven derrotado, sino como alguien que, aunque confundido, estaba dispuesto a intentarlo una vez más. Allí encontró un entorno diferente: docentes comprometidos, formación técnica, talleres prácticos y un enfoque integral que va más allá de las aulas tradicionales.

Su historia es prueba de que, incluso después de las etapas más difíciles, siempre hay espacio para la esperanza. También confirma el papel fundamental de este centro como un refugio educativo y humano para jóvenes panameños que encuentran allí una segunda oportunidad para retomar sus estudios y reconstruir su proyecto de vida.

El CEFODEA no solo ofrece educación, sino también orientación, disciplina y herramientas para la vida. En ese proceso, Álvaro comenzó a transformar su manera de pensar, a reconocer sus errores y a valorar el estudio como una oportunidad real para construir un mejor futuro. Dentro de los talleres, fue la informática el área que más le llamó la atención. El aprendizaje sobre computadoras, internet, inteligencia artificial y tecnología despertó en él un nuevo interés y lo motivó a proyectarse hacia carreras relacionadas con estos campos.

“Antes no me veía graduándome; era algo que sentía muy lejano”, admitió. De hecho, su decisión de ingresar al centro surgió tras varios meses de permanecer en casa, sin un rumbo claro, hasta que comprendió que necesitaba hacer algo por su vida. Fue entonces cuando, por iniciativa propia, le pidió a su mamá que lo ayudara a regresar a la escuela. Esa decisión marcó un antes y un después en su historia.

Hoy, Álvaro habla con madurez sobre su pasado y su presente, y reconoce que muchos jóvenes, aun teniendo oportunidades, no siempre las aprovechan y terminan desviándose del camino. Por ello, su mensaje es claro: sí se puede cambiar, incluso cuando nadie obliga, cuando la decisión nace desde adentro. Ese es uno de los mayores aportes del CEFODEA: ayudar a que los jóvenes descubran su potencial académico y tomen decisiones conscientes sobre su futuro.

Tras recibir su diploma, tiene claras sus metas: “Quiero continuar con mis estudios, completar los años que me faltan y, más adelante, ingresar a la universidad para estudiar arquitectura o programación”.

No obstante, su mayor sueño no está relacionado únicamente con títulos académicos, sino con su familia. Álvaro desea salir adelante para apoyar a su madre y demostrarle que aquel joven que cometió errores hoy piensa y actúa de manera diferente.

La graduación de Álvaro Rodríguez no representa solo un logro personal, sino también un reflejo del impacto positivo que el CEFODEA tiene en la vida de muchos adolescentes. Prueba de ello es que, durante el 2025, el centro ha atendido a un total de 44 estudiantes, demostrando que cuando existen instituciones comprometidas con la formación y el desarrollo humano, las historias de fracaso pueden transformarse en historias de éxito.

Hoy, Álvaro ha ganado confianza, propósito y las herramientas necesarias para construir su futuro. Su testimonio reafirma que, cuando se cree en los jóvenes y se les brindan oportunidades reales, los sueños vuelven a tener sentido.

El Centro de Formación y Desarrollo de Adolescentes (CEFODEA) ofrece formación en educación media y vocacional. Cuenta con una capacidad para 200 estudiantes y, para este 2026, espera alcanzar una matrícula de 100 jóvenes distribuidos en sus diferentes talleres.

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