Ampliación de Galápagos aumenta la protección del corredor marítimo iniciada por Panamá con cordillera de Coiba

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Panamá actúa como testigo de honor en la ampliación de la reserva marina Hermandad-Galápagos

Nuevo hito en la estrategia diplomática de la cancillería panameña

La ampliación del área protegida de las Galápagos es el seguimiento del acuerdo firmado en la COP 26 de Glasgow, a iniciativa de Panamá.

Reserva Marina Hermandad, Islas Galápagos (Ecuador), 15 de enero (2022).- La ministra de Relaciones de Relaciones Exteriores, Erika Mouynes, participó este fin de semana en los actos de inauguración de la ampliación y nueva denominación de la reserva marina “Hermandad” en las Islas Galápagos, Ecuador, que se suma al compromiso de interconexión del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, impulsada por Panamá.
 
La ministra panameña viajó en representación del presidente Laurentino Cortizo, acompañada del canciller Rodolfo Solano, de Costa Rica, en nombre del presidente Carlos Alvarado, mandatarios ambos que, con los de Colombia y Ecuador, suscribieron en Glasgow, durante la conferencia del clima de Naciones Unidas COP 26, el acuerdo de ampliación de las reservas que se integran en el corredor marino del Pacífico Este Tropical.

“Incorporar los esfuerzos diplomáticos a la protección de áreas transnacionales de importancia global está rindiendo frutos”, recalcó la canciller Mouynes, a bordo de la embarcación Sierra Negra, en Puerto Ayora, Galápagos, donde el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, firmó este viernes el decreto de creación de la nueva reserva ampliada.
 
Según sus palabras, “la ciencia y el mejor conocimiento del planeta nos indica a los seres humanos lo que naturaleza ya nos está demostrando: estamos interconectados y nos afectan problemas comunes, para los que debemos encontrar soluciones en conjunto. Por eso estamos aquí, para respaldar la protección de este espacio privilegiado de biodiversidad en el que somos vecinos, para beneficio del planeta”, indicó la ministra Mouynes, que abandera la estrategia de diplomacia climática en la región.
 
Ha sido desde esa iniciativa que Panamá incorporó a su política exterior la meta “30×30” para proteger el 30% de sus aguas territoriales antes de 2030, objetivo alcanzado en junio de 2021, nueve años antes de lo pactado, con la creación del área protegida de la cordillera subacuática de Coiba.

En un acercamiento diplomático, Panamá invitó en ese momento a Costa Rica, Colombia y Ecuador a sumarse a este esfuerzo.
 
Las Isla Cocos en Costa Rica, Malpelo y Gorgona en Colombia, Galápagos en Ecuador y Coiba en Panamá, constituyen la provincia biogeográfica más importante del Pacífico y juntas se convierten en un espacio protegido de más de 500,000 kilómetros cuadrados con un biodiversidad sin paralelo mundial.
 
“Con el trabajo técnico fundamental que avala esta iniciativa y la decisión política de nuestros gobiernos, estamos llamando la atención de la comunidad internacional y de los organismos de financiación para que actuemos coordinados en favor del planeta. No debe haber nada más importante en nuestras agendas. Esta es una situación de supervivencia”, insistió la Canciller, que se reunió con algunos de los invitados internacionales del gobierno de Ecuador, como la reconocida bióloga marina, Sylvia Earle, Sven-Olof Lindblad, miembro de la junta de asesores de “Pristine Seas” de “National Geographic”, y el expresidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, a quien invitó a Panamá para conocer proyectos en materia ambiental del país.

“La importante concurrencia a la invitación de Ecuador, con representación política mundial, científicos reputados, organismos de financiación multilaterales y privados, además del sector productivo, interesados en un proyecto de conservación, nos indican que estamos en la dirección correcta. Proteger los océanos es una cuestión de supervivencia”, subrayó la Ministra antes de volver hoy a Panamá desde Galápagos.

Entre los proyectos de la diplomacia climática panameña para 2022 destacan la promoción de la protección de la biodiversidad de alta mar y las prácticas de pesca sostenible, liderar la comercialización del carbono en la región con el primer mercado de referencia, instrumentos para la fijación de su precio y mecanismos de compensación, y  favorecer el posicionamiento mundial del Canal de Panamá como la “ruta verde”, por su plan de transición hacia las energías renovables, como el hidrógeno verde, para el que también se prevé instalar un “hub” en Panamá.

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