LONDRES, 11 de junio. /TASS/. El viceministro de Defensa de Reino Unido, Alistair Carns, ha presentado su dimisión tras la del titular del departamento, John Healey.
“Tenemos una obligación para con quienes sirven a Reino Unido: debemos proporcionarles todo lo necesario para que puedan desempeñar su labor y demostrarles nuestra lealtad apoyándolos una vez finalizado su servicio. Estamos fallando en ambos aspectos”, escribió Carns en su cuenta de la red social X. “Durante todo el tiempo que he trabajado en el Gobierno, he defendido esta postura. Pero el número 10 de Downing Street no quiere escucharme, por lo que dimito de mi cargo”, explicó.
Anteriormente, Healey había justificado su decisión alegando que, en su opinión, las inversiones en el sector de la defensa británico eran insuficientes. El escollo fue un plan de inversiones en defensa elaborado ya en enero, pero que nunca llegó a publicarse.
En la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya en junio de 2025, el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, prometió publicar un plan para cumplir su compromiso de elevar el gasto en necesidades básicas de defensa hasta el 3,5% del PIB para 2035. Estaba previsto que se presentara el otoño boreal pasado, pero hasta ahora no ha sido así.
El canal de televisión Sky News informó este 11 de junio que el Ministerio de Hacienda de Reino Unido ha propuesto al Ministerio de Defensa destinar tan solo 13.000 millones de libras esterlinas (USD 17.400 millones) adicionales para ayudar a la adquisición de nuevos cazas, submarinos, buques, drones y misiles. Esta cifra se sitúa cerca del límite inferior del volumen de inversión que se está debatiendo en el Gobierno británico en el marco del plan de inversiones, que oscila entre 12.000 y 18.000 millones de libras. Sin embargo, según las estimaciones de los analistas, incluso una inversión de 18.000 millones de libras sería varios miles de millones inferior a lo que se necesita.
El diario The Times había señalado anteriormente que el déficit del presupuesto de defensa de Reino Unido ascenderá a 28.000 millones de libras en los próximos cuatro años. La ministra de Hacienda británica, Rachel Reeves, no descartó una subida de impuestos para financiar el aumento del gasto en defensa.