El fenómeno de los Objetos Voladores No Identificados (OVNI), ahora denominados técnicamente por el Pentágono como Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI o UAP), ha dejado de ser un tema exclusivo de la ciencia ficción para convertirse en una de las mayores tendencias de transparencia gubernamental del año. T
ras la reciente apertura del portal oficial war.gov/ufo por parte del Departamento de Guerra de los Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, la página web ha desatado una auténtica locura digital, superando la asombrosa cifra de más de mil millones de visitas en todo el mundo en cuestión de semanas. Esta masiva oleada de tráfico responde al lanzamiento de la esperada segunda entrega de archivos secretos, bautizada como “Release 02”, la cual saca a la luz pública una serie de reportes de inteligencia, imágenes de radar y videos con sensores infrarrojos que el propio gobierno estadounidense admite textualmente como “casos no resueltos” al no poder determinar de forma concluyente la naturaleza de lo que se captó en el cielo.
La gran curiosidad detrás de esta nueva tanda de documentos radica en el origen y la antigüedad de los incidentes reportados, los cuales tocan fibras sensibles de la seguridad nacional e internacional.
Entre los archivos más buscados por los internautas destaca un detallado informe de 116 páginas que recopila exactamente 209 avistamientos extraños ocurridos entre 1948 y 1950 en los alrededores de instalaciones militares ultra secretas en Nuevo México, justo en los inicios de la Guerra Fría.
Sin embargo, el dato que está encendiendo las redes sociales es la inclusión de un revelador informe de la CIA que documenta un supuesto avistamiento masivo ocurrido en el territorio de la antigua Unión Soviética, sumado a capturas de video parcialmente censuradas y lecturas térmicas obtenidas en la planta nuclear de Pantex, lo que confirma que estos fenómenos han rondado las zonas más custodiadas del planeta por décadas.
Este esfuerzo de desclasificación masiva no es un hecho aislado, sino que responde al programa PURSUE (Sistema Presidencial de Desclasificación e Informes sobre Encuentros con FANI), una iniciativa coordinada donde participan agencias de la talla de la NASA, el FBI, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional y la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO).
Según declaraciones del secretario de Guerra, Pete Hegseth, y del portavoz del Pentágono, Sean Parnell, estos documentos oficiales vienen a alimentar especulaciones que por años estuvieron justificadas ante el hermetismo gubernamental. Mientras internet sigue procesando las imágenes térmicas y los mapas de radar liberados este viernes, las autoridades ya preparan una tercera entrega de archivos de forma continua, asegurando que la búsqueda de la verdad apenas está comenzando y que el acceso a estos misterios globales seguirá abierto para cualquier ciudadano con conexión a internet.