Enamorado de dos mujeres II

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El Caballero sin memoria

Como dice el dicho popular…. ¡No le debas a rico, ni le prometas a pobre!… Así que aquí les presento el final “Enamorado de dos mujeres”.

Bueno vamos al grano.

La verdad tenía muchas ganas de ver a la niña y a su mamá -a pesar de que es un tanto grosera-.

Por eso, le pido a mi secretaria que me agende una segunda cita. Ella, que siempre me dice algo cuando le hago un pedido como ese, en está ocasión no sale de su boca ningún reproche. Lo hace de inmediato… Me arregla un encuentro en un restaurante de avenida Balboa, ese donde van todos los políticos del país.

Me dice jefe… Con todo respeto “vaya con calma y no meta las patas como siempre. Ella no es como las otras locas”.

Hasta me escogió la ropa, los zapatos que me tenía que poner y el perfume Bvlgari; ese que nunca utilizo. Me tomó del cuello de la camisa me miro a los ojos y me dijo en un tono coqueta, “que ella haga lo que ninguna, -incluyéndome a mí- ha hecho, entrar en ese corazón de piedra que tiene”.

Llego al lugar de la cita y me siento. Estoy algo nervioso, pido agua al tiempo. De pronto, la veo entrar con un vestido negro, no tiene mucho maquillaje, pero se ve increíble.

Sentada en mi mesa, la verdad no se ni cómo romper el hielo. Le hablo del tráfico, mientras, admiro sus ojeras -hasta eso le veo hermoso-.

Se presentó formalmente “me llamo Karina” en un tono serio. No puedo dejar de admirarla, aún en lo sencilla que se ve, es preciosa.

Le hablé de todo -eso me ocurre cuando estoy nervioso-, de pronto, la histérica se va relajando; hasta la hago reír… Y vaya tiene una risa de campana, como diría Leonardo Fabio… El tono de su voz cambia, se vuelve más dulce.

El tiempo pasó volando… Al salir me dijo ¿me acompañas al Metro?… Sin dudar respondo que sí. Comenzamos a caminar y sin darme cuenta le tomó la mano -no recuerdo cuando fue la última vez que hice eso-, me corro el riesgo de que me rechace, pero no lo hace. Llegamos al torniquete y le doy un beso en la mejilla. Me despido, no sin antes decirle, me escribes cuando llegas.

A eso de las 10 de la noche me llamó, esa conversación se extendió hasta entrada las 2 de la madrugada. A la mañana siguiente, apenas despierto le escribo. Hola buenos días, ¿cómo amaneces?

Seguimos chateando por algunos días. Una tarde me escribe: “Oye que vas hacer mañana”. Tengo unos boletos de una obra de teatro. ¿Quieres ir?

La verdad se me olvida que tengo que recoger a Maritza -una amiga con derecho-, la llame y le digo la verdad…. La respuesta de Maritza no fue lo que esperaba…. “Me dejas por una cita en la que lo más excitante que podrá pasar es un beso en la mejilla”… “Bueno tú te lo pierdes”.

Después de disfrutar del espectáculo, le propongo tomarnos unas margaritas, en lo que suena el celular. Era la niñera para decirle que Alexandra tenía fiebre… Adiós margaritas…Antes de que se disculpe le propongo ir a la farmacia a comprar algo para la niña, ella sonríe y caminamos a buscar los medicamentos.

Unas semanas después, las invito al cine a ver una película infantil. Se da la oportunidad de que me presente con una de sus amigas. “Hola, te presento a un amigo”.

A la mañana siguiente la invité a almorzar, antes de salir del restaurante le tomó la mano y le propongo. ¿Quieres ser mi novia? Tú estás loco… La bese apasionadamente como muchacho de escuela.

Ni yo me creo que tengo una relación estable.

Disfruto de la compañía de esas dos damitas y me imagino una vida junto a ellas. Un día cuando las dejo en su casa, me dan ganas de tomar el camino largo, pongo un tema de Silvio -Rodríguez-, no recuerdo cuando fue la última vez que lo había escuchado.

Justo en la curva del semáforo de Calle 50, escucho un frenazo, no sé qué sucedió… De pronto veo luces y escucho voces. Me duele todo el cuerpo. En eso llega una enfermera y me comienza a hablar. De pronto entra mi mamá y mi asistente.

Me explican que una mujer me chocó cuando salía de comprar un café en una gasolinera. En ese momento comprendo que soñé todo lo anterior.

Unos días más tarde, me dan salida me llevan a casa y vuelvo poco a poco a mi vida normal.

De pronto recibí un mensaje de whatsapp de Karina, preguntándome cómo estaba….

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