Continuando con el relato anterior, hace poco les adelanté que me daría una vuelta por Scarlet Rose Sex Shop para sumar algunos “juguetitos” al inventario.
Pero antes de entrar en detalles, necesito ponerlos en contexto: la chica con la que salgo es bastante menor que yo. Y aunque ella tiene su propio recorrido y experiencia en la cama, mi edad me da ese bagaje, esas «mañas» que solo se adquiere con los años.
Nuestra velada empezó en el cine y una cena en un restaurante italiano donde el vino fue el preludio perfecto. Luego, nos refugiamos en la intimidad de un hotel, donde el tiempo parecía detenerse.
Entre copas, nos desnudamos poco a poco. Ella, a pesar de su seguridad, se sonrojó al notar que me detuve a apreciar sus senos; sus pezones, completamente duros, que delataban su excitación. Bajé la mirada hacia su entrepierna: Estaba depilada que dejaba al descubierto sus labios, apetecibles.
La acomodé en la cama, permitiendo que sus piernas se abrieran para revelarme su clítoris en todo su esplendor. Comencé besándola allí, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía al primer contacto. Fue el momento ideal para utilizar el lubricante de menta.
Mi lengua empezó a trabajar, pasando lentamente por encima de su clítoris. Luego, justo donde empieza, apliqué un poco más de presión, moviéndome en círculos.
Su primer gemido rompió el silencio de la habitación. Bajé un poco más, profundicé con la lengua y otro gemido, más intenso, confirmó que íbamos por buen camino.
Decidí cambiar el ángulo. La puse en posición de “perrito” para seguir acariciando su zona íntima desde otra perspectiva. Finalmente, la giré boca abajo, colocando una almohada grande bajo su vientre; de esa forma, su derrière quedó en la posición perfecta para lo que venía. Con suma paciencia, tomé el lubricante y, muy despacio, introduje el plug. Mientras tanto, mis manos no dejaron de estimular su clítoris hasta que ella alcanzó varios orgasmos consecutivos, uno tras otro.
Al terminar, la besé y le susurré al oído lo que ambos ya sabíamos: “La noche apenas está empezando, amor”.