El legado imborrable de una de las voces más queridas de la décima panameña
El folclor panameño está de luto tras el fallecimiento del reconocido trovador Miguel “Miguelito” Cano, mejor conocido h en las tarimas nacionales como “El Látigo de Valle Rico”.
El deceso del icónico exponente de la décima cantada ocurrió la mañana de este lunes 29 de junio de 2026, dejando un vacío profundo e irreparable en la cultura folclórica de la península de Azuero y de todo el país.Nativo de Valle Rico de Las Tablas, Cano consolidó una trayectoria impecable que lo llevó a ser considerado una de las voces más competitivas y respetadas en el mundo de las cantaderas.
Su potente registro vocal, sumado a una métrica estricta en el uso de la espinela, le permitió dominar con maestría torrentes difíciles de interpretar como el Llanto, el Mesano y el Gallino Picao.
A lo largo de su carrera, el trovador protagonizó duelos memorables y encendidas controversias líricas frente a otras grandes leyendas de la décima panameña como Tano Mojica, Moyo Cisneros y Miguel Villarreal. Quienes compartieron tarima con él recuerdan su asombrosa agilidad mental para la improvisación de versos limpios, cualidad que combinaba con su faceta cotidiana de hombre de campo dedicado por completo a la ganadería.
La partida de este gran baluarte ha desatado una ola de lamentos entre colegas, familiares y fanáticos de la música típica, quienes inundaron las redes sociales con mensajes de condolencia.
Con su adiós, Panamá pierde no solo a un artista excepcional, sino también a un ferviente defensor y maestro del verso que dedicó su vida a preservar la identidad cultural de su pueblo.
