Gilda Cornejo, un ángel blanco guerrero que venció al COVID– 19

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Por: Diamar Díaz Nieto

Corría 1977, año en el que Panamá experimentaba cambios con señales de progreso al celebrarse la firma de los Tratados Torrijos – Carter. El Instituto Nacional, conocido como el Nido de Águilas era un hervidero de emociones sobre nuestro devenir histórico.

Dentro de las aulas de este centro escolar, una jovencita con el firme pensamiento de servir planeaba también su futuro, por lo que decide estudiar una de las profesiones más abnegadas, como lo es la enfermería. Su nombre es Gilda Cornejo, quien siguiendo los ideales de Florence Nightingale – dama que sentó las bases de la profesionalización de la enfermería – decidió que su plan de vida sería tratar al paciente con respeto y mucho amor, curando sus dolencias.

El 29 de mayo de 1984 la Lcda. Cornejo se gradúa de Enfermera profesional e inicia labores en la Caja de Seguro Social (CSS) el 23 de enero de 1985 en Centro de Salud de Cañitas, cuando era un sistema integrado, siendo allí la única enfermera.

Ingresa al tiempo al Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid, y en este nosocomio desempeña sus funciones en los servicios de medicina general, pediatría y después en neurocirugía. “Fue mi mayor formación en la que trabajé por 19 años. Fui jefa de Enfermera encargada del cuarto de urgencias por muchos años”, relató.

Gracias a su experticia, en 2002 solicitan su apoyo para ser parte del equipo de salud del Hospital Susana Jones Cano, en los espacios donde estaba ubicado con anterioridad el Hospital San Judas Tadeo, trabajando en ese periodo con otras tres colegas. Allí se desempeñó como jefa de Enfermeras del cuarto de urgencias y junto a esos ángeles blancos se ejecutó ese trabajo con importantes resultados. Actualmente es enfermera encargada del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) y del área de radiología, tomografía y resonancia de magnética.

“Soy la enfermera que prepara todos los pacientes para resonancia magnética para tomografías computarizadas, biopsia de mamas, todo el trabajo que se hace en el área de radiología, siendo una innovación porque nunca se había tenido una enfermera ahí”, indicó.

Viendo al Covid – 19 cara a cara

Miss Gilda tiene una hija y un hijo, de los cuales, a su vez tienen un par de hijos. Ante la llegada del COVID– 19 a Panamá sabe que los hospitales se convertirán en el campo de batalla para combatir a este mal y que toda la población es vulnerable de verse afectada.

Por desgastes ocasionados en el trabajo, está dedicada enfermera se ha visto sometida a tres operaciones en la cervical, y es hipertensa, cardiópata y diabética, razón por la cual muchos pensaron que se acogería a la propuesta de quedarse en casa; no obstante, su sentido del servicio la hizo seguir trabajando en el ‘Susana Jones’.

El temido nuevo coronavirus contagia a su yerno, noticia que descubre a través de su hija que se sentía desolada ante la incertidumbre de todo lo que podía suceder y sin poder contar con ella por ser paciente crónica.

Pero otro hecho sucede que le cambia su destino. “El sábado 4 de abril comienzo a tener un cuadro de fiebre, malestar general… tos. Llegó al hospital y enseguida deciden tomarme un hisopado y descubren que tengo COVID-19. En el hospital Susana Jones fue como el fin de mundo, porque la que menos podía contraer el virus era yo por la serie de patologías que tengo”, puntualizó.

Eran momentos de decisiones y para no angustiar más a su hija, le oculta lo que padece y solo su hijo y una hermana estaban en conocimiento. Para no despertar sospechas prefiere quedarse en casa, y cada día cuando su hija le hacía una videollamada, Miss Gilda se arreglaba y le hablaba como si nada estuviese pasando, llevando con mucha dignidad su cruz.

“Tuve mucho miedo no lo niego, le pedía a Dios que no permitiera que yo me complicara, porque yo soy una mujer que vive sola”, enfatizó.

En su hogar sufrió diversos síntomas: tos, fiebre, pérdida del paladar, angustia, ansiedad y el temible insomnio que alargaba las noches.

Por parte del CSS nunca le faltaron las atenciones en especial de sus compañeros del Hospital Susana Jones, que todos los días monitoreaban su estado de salud, y al igual que el resto de los pacientes, la mantuvieron cubierta en cuanto a sus medicaciones y los tratamientos para evitar complicaciones.

Gracias a su fe y las atenciones recibidas los síntomas se desvanecieron y el 20 de abril se hace la prueba y sale negativa; el 22 de abril solicitó la certificación y el viernes 24 pidió a Salud Ocupacional que la revisaran para que le dieran el visto bueno para ir a trabajar. “Bendito sea el cielo estaban totalmente negativas mis pruebas, los doctores me dieron de alta, mis placas salieron bien, mi laboratorios salieron bien”, recordó.

El lunes 27 de abril, su mundo se llenó de colores y se integra al Hospital, y para festejar tan importante acontecimiento, se engalanó con un bonito uniforme que no había estrenado. Al llegar, la euforia se sintió en toda la unidad ejecutora, porque la vida, venció a la enfermedad.

Llena de vocación

Después de esta prueba, Miss Gilda, quien desde siempre fue una chispa de amor, ve aún más todas las cosas que la rodean con nuevos matices. Aunque por las condiciones propias de su oficio, está expuesta a diversas dolencias, reconoce que su vocación es ser enfermera, afirmando que lo más hermoso de esta profesión es llevar esa voz de aliento y asegurar que el paciente reciba el respeto que se merece.

Por celebrarse este 12 de mayo, el Día de la Enfermera les envió un mensaje a todos los estudiantes que cursan enfermería y a quienes en estos momentos están empezando a ejercer esta profesión. “Sean bondadosas, afables, sean buena gente, recuerden que si nosotros somos buenos, nos reuniremos con gente buena”, acotó.

Sobre el trabajar en la Caja de Seguro Social reconoció que se siente orgullosa de formar parte de su equipo laboral, porque fue su escuela en la que se formó y que por eso defiende con orgullo a esta entidad, considerada por sus características como la más noble. “Yo como profesional de la CSS me siento sumamente orgullosa. Me preguntaron si yo volviera a nacer qué me gustaría hacer, yo le respondí si yo volviera nacer, volvería a ser enfermera”, concluyó.

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