Jesús Héctor Gallego, 49 años de esperanza y búsqueda

0
1268
Anuncio

Por: Abdiel De León/ Grisel Bethancourt

El miércoles 9 de junio de 1971, desapareció bajo un secuestro, el sacerdote diocesano Jesús Héctor Gallego Herrera, en Santa Fe de Veraguas, donde tenía su misión en Panamá. 

Él, así como Monseñor Oscar Arnulfo Romero en El Salvador antes de su cobarde asesinato dejó pensamientos proféticos al pueblo Salvadoreño, y en Panamá los dejó a los veragüenses respectivamente. 

Hay que conocer una de su más conocida cavilación dicha que pronunció en ese tiempo: “SI DESAPAREZCO NO ME BUSQUEN, SIGAN LA LUCHA” 

Al dirigirse al campesinado de Santa Fe, en la provincia de Veraguas, tras agravarse las amenazas, vaticinó lo que le ocurriría.  

Gallego ha sido considerado como el primer mártir católico Latinoamericano comprometido con la política social de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II y la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín, Colombia. 

Eran aquellos tiempos de persecuciones por parte de los gobiernos dictatoriales en América Latina, utilizando las tácticas de los manuales que enseñaban en la Escuela de las Américas, donde señalaban a catequistas, seminaristas, y sacerdotes de bases de la Iglesia católica, campesinos, originarios o indígenas, estudiantes, obreros, sindicalistas, artistas, (organizados) como potenciales enemigos, y un peligro para la seguridad nacional. 

Era así esa época del régimen militar, de facto y tiránico del general Omar Torrijos Herrera y luego de Manuel Antonio Noriega y su camarilla, donde se persiguió, detuvo, desterraron, torturaron, asesinaron o ajusticiaron y desaparecieron forzosamente a muchos opositores, etapa de la vida histórica de Panamá. 

Jesús Héctor Gallego, fue secuestrado, asesinado y desaparecido a manos de civiles militares en Santa Fe.  Fueron muchas las historias que se ciernen sobre este hecho criminal. 

Hechos

En junio de 1969 empezaron los ataques, intentaron atropellarlo con un automóvil, además algunos aldeanos le propinaron una paliza en el mes de junio, también en diciembre del mismo año lo arrestaron.  

No obstante fue puesto en libertad porque se comprobó que todas las acusaciones eran infundadas y calumniosas. 

Los servicios de seguridad de la dictadura (G-2) arrestaron nuevamente al sacerdote y con la asistencia de Mons. Marcos Gregorio Mcgrath, pudo librarse de la infame acción.  

Durante la procesión de San Pedro, el lunes 29 de junio de 1970, el párroco ya había concienciado a los campesinos sobre la forma de celebrar ese día como un día santo y no con alcohol ni las costumbres fiesteras a las que estaban acostumbrados. Esto no fue del agrado de los terratenientes por lo que arremetieron contra Gallego golpeándolo y destruyendo parte del rancho donde él vivía; la estatua para la procesión fue arrebatada. 

El día jueves 2 de julio de 1970, uno de los terratenientes que se consideraba afectado por la organización que Gallego había impulsado en la comunidad campesina, acusó al mismo de ser el responsable de haber quemado una planta eléctrica que él había prestado durante la campaña política de 1968. 

El incidente fue muy comentado en todo Veraguas, forzando a la Conferencia Episcopal, emitir un pronunciamiento público el jueves 16 de julio de ese mismo año. 

A principios de 1971 el padre Gallego fue a pasar vacaciones en su ciudad natal de Salgar, Antioquia, en Colombia y pronto se corrió la voz de que no podría volver a su parroquia. 

El obispo Martín Legarra arregló este asunto con el entonces gobernante de Panamá, Omar Efraín Torrijos Herrera, emparentado con algunos caciques de Santa Fe.  

El religioso logra regresar pese a las advertencias, vuelve a la región asignada. 

“Me pueden sacar del país, pero si me sacan, yo entro a Panamá de nuevo por la vía ilegal”: Héctor Gallego. 

Después durante el mes de marzo de 1971, el sacerdote se reunía con los campesinos, escuchaba sus puntos de vista y portaba las peticiones a las autoridades gubernamentales. 

Varios incidentes intimidatorios hicieron que Gallego presintiera de algún acto violento contra él, ya estaba planteando por los sicarios de la dictadura una conspiración.  

Por eso, les comunicó a los lugareños y miembros de la cooperativa “Esperanza de los Campesinos” que si algo le sucedía, ellos deberían de continuar luchando por sus derechos de vida. 

“Ustedes saben que ya me están persiguiendo y en cualquier momento me pueden hacer alguna cosa. Ustedes son responsables de llevar a cabo el programa de Evangelización que encausará la liberación de los hombres de este mundo y en especial en Santa Fe. Es por esto que les digo, que si desaparezco no me busquen sino que sigan la lucha, porque lo importante es la salvación de todos los hombres de la explotación y esclavitud ocasionada por los explotadores y por esto hay que morir si es necesario. Este es el compromiso último de un cristiano.”. 

Muchos años después

 Una noticia estremeció la conciencia de muchos panameños al enterarse sobre el posible paradero de los restos humanos del sacerdote Héctor Gallego, el miércoles 22 de septiembre de 1999, se inició una excavación dentro de las instalaciones del antiguo cuartel militar de Los Pumas de la antigua Guardia Nacional y que posteriormente se denominó Fuerzas de Defensa de Panamá, donde se encontró una osamenta.  

Un informante exmilitar miembro de la institución castrense señaló algunos lugares en el Cuartel de Tocumen. Seis cuerpos se encontraron sepultados en fosas clandestinas, a tres se les identificó con algunas pruebas de ADN: Héctor Gallego, Heliodoro Portugal, Andrés Fistonich y el adolescente de 16 años Ever Quintanar, inicialmente se pensó que el primero recuperado en las exhumaciones se trataba de Gallego. 

Inicia entonces una investigación sobre esos hallazgos, poco después se incluyeron numerosas pruebas de ADN con la finalidad de confirmar la pertenencia en vida de los restos humanos de ese y otros puntos del país. (Aún no es claro donde se encuentran su restos). 

Tras la realidad manifiesta

Había pasado mucho tiempo luego del suplicio, entonces se crea el Comité de Familiares de desaparecidos de Panamá Héctor Gallego (COFADEPA-HG), miembro de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos – Desaparecidos (FEDEFAM), quienes organizadamente han insistido en que el 9 de junio de todos los años sea señalado o establecido por ley como el Día Nacional de los Desaparecidos en Panamá, en memoria de más de 115 personas víctimas mortales de la violencia institucionalizada por el estado, incluyendo al mártir de Santa Fe de Veraguas. 

En una entrevista transmitida por una televisora nacional a una de sus hermanas divulgó que obtuvo un encuentro con el reo de la cárcel “El RENACER” ( Antiguo cárcel de Gamboa ), un encuentro con el que fuera General Manuel Antonio Noriega. En su reunión facilitada por una periodista logró solicitar la verdad de lo ocurrido, Noriega le manifestó entre muchas cosas que el secuestro efectivamente fue planificado por los altos mandos de la Guardia Nacional, y además le explicó que tenían el interes de deportar a Colombia al sacerdote Héctor Gallego, pero en su retención forzada se les pasó la mano a los militares y lo hirieron hasta dejarlo inconsciente con un trauma en el cráneo; su muerte fue producto de un tiro de gracia en la cabeza le manifestó Noriega. 

La información no fue completa pero dejó al descubierto las atroces actuaciones en la que estaban acostumbrados muchos de los miembros de G.N. en Panamá. 

Investigaciones

La Fiscalía Superior de Descarga (Homicidio/Femicidio) y el Segundo Tribunal Superior de Justicia realizaron el 4 de marzo de 2020, la diligencia de exhumación de los restos hasta ahora identificados como los de  Heliodoro Portugal.  Esta nueva parte de la búsqueda de los restos del padre Gallego son parte de las  investigaciones que realiza el Ministerio Público por su desaparición forzada y muerte donde se encuentran 5 personas imputadas, en donde la iglesia ha pedido conocer la verdad. 

Esta diligencia se realiza por orden de la Corte Suprema de Justicia para esclarecer si hay restos del padre Héctor Gallego en los que hoy se mantienen como los de Portugal ya que, según explicó la fiscal Superior de Descarga, Geomara Guerra, “surgieron dudas acerca que si los restos corresponden a la misma persona, ya que puede haber restos también del padre Héctor Gallego, en vista en que los exámenes de laboratorio que para esa fecha (1999), no se contaba con una tecnología de punta en materia de ADN”, explicó una comunicado del Ministerio Público. 

La fiscal Guerra reveló que existen algunas características de los restos cuando fueron sacados del cuartel de Los Pumas, donde hay declaraciones de testigos que coinciden y señalan que en ese mismo lugar estaban los restos del padre, incluso se inician en aquella fecha las exhumaciones porque se señalaba que allí había sido llevado el cadáver del sacerdote. 

Una vez exhumados los restos por parte del antropólogo forense David Martínez, fueron trasladados a la morgue judicial del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF) para ser sometidos a pruebas de ADN. Las pruebas serán realizadas por un laboratorio especializado en ADN a restos que datan de varios años, con sede en España, destaca el comunicado oficial. 

La investigación nos lleva a concluir que la búsqueda continúa y se cierne la incógnita de la identidad de estos restos. Es Héctor Jesús Gallego? 49 años después queda su legado, en el campesinado de Santa Fe, en los grupos sociales, religiosos y de familiares de las víctimas de la Dictadura, que aun luchan por la dignidad de los desaparecidos y de su memoria histórica. 

Gallego es inspiración de generaciones, que aún siguen sus ideas y enseñanzas de lucha y justicia social. 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí