Lubricante para dejar atrás los tabúes

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El Caballero sin memoria
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Te busqué en mi auto rojo a las 6
Llevaba un frac muy nuevo
Que en verdad no me quedaba muy bien
Te llevé por la ruta que va a al sur
Nene, no vas rápido
Dijiste mirándome extrañada
Uoh uoh oh (uoh uoh)
Uoh uoh oh oh (uoh uoh oh oh) Auto Rojo de Vilma Palma e Vampiros.

Este es el artículo que más me ha costado empezar a escribir ya que el tema a tratar aún es un tabú.

Bueno, resulta que la inspiración de esta semana nace en una farmacia….

A eso de las 7 de la noche del pasado sábado, tenía un dolor de cabeza horrible, paso de camino a casa a una reconocida farmacia en Calle 50, adelante de mí veo a una muchacha de unos 25 o 28 años, en un traje muy ceñido con la cual se apreciaba que no tenía otra prenda de vestir.

Al llegar al dependiente la chica le pide un anillo -es un juguete sexual desechable-, más dos paquetes de condones y un KY -sí el famoso lubricante sexual-.

La verdad los dos primeros pedidos no me llamaron la atención, nada que alguien sexualmente activo no conozca. Lo que me llamó la atención fue el lubricante.

Con una sonrisa se retiró del lugar ante la mirada casi atónita de los demás clientes.

Pagué el medicamento luego paso a comprar algo para cenar en un supermercado cercano veo a la misma chica hablando por celular, alcanzo a oír “papi ya voy, te tengo una sorpresa”.

“Te has portado muy bien cielo”, dijo. Yo la miro y le guiño un ojo dando a entender que sé qué es lo que pasará.

Ante todo, esto comienzo a realizar memoria de la primera vez que le propuse tener sexo anal a alguna novia. Lo que recuerdo de esto fue que casi me abofetean por proponer eso.

Con el paso de los años en la sexualidad plena y en el amor -son dos cosas diferentes que no necesariamente ocurren juntas-, uno descubre que en la intimidad de la pareja todo se vale después que ambos estén de acuerdo.

Si bien es cierto no todas las mujeres disfrutan del sexo anal, algunas sí. En una ocasión en medio de un coito anal con una novia me detuve al escuchar la intensidad de los gemidos.

Ella se voltea y me dice no seas bobo sigue que esta rico. Luego al terminar me dice “cariño, duele un poco, pero es un dolorcito rico corazón”.

Nuestra cita terminó con un desayuno continental y un beso de despedida.

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