Un llamado a la empatía y la dignidad desde Casa Hogar Luisa
Durante la Eucaristía de la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, transmitida en cadena nacional desde la Casa Hogar Luisa, el arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, hizo un enfático llamado a la sociedad panameña e instituciones a mantener la capacidad de conmoverse ante el sufrimiento humano y la vulnerabilidad de las personas desplazadas.
En el marco del Mes del Migrante, el líder eclesial destacó que la respuesta cristiana y social ante la movilidad humana debe traducirse en acciones concretas. «Acoger es abrir una puerta, preparar una cama, ofrecer alimento, escuchar una historia y decirle a quien llega agotado: ‘Aquí puedes descansar’», afirmó durante su homilía.
Protección prioritaria a menores y ordenamiento con criterio humano
Basándose en el lema propuesto para la jornada, «Incluso uno solo de estos pequeños», el arzobispo instó a poner especial atención en la niñez migrante, un sector expuesto a situaciones de violencia, explotación y separación familiar. Subrayó que detrás de las estadísticas globales existen rostros y familias con dignidad que no debe ser vulnerada.
Si bien Ulloa reconoció el derecho y el deber que tienen los Estados de ordenar los flujos migratorios, vigilar las fronteras y velar por la seguridad nacional, remarcó que las políticas públicas deben elaborarse sin perder el sentido de la humanidad. Manifestó que se pueden hacer cumplir las leyes y proteger las fronteras sin humillar ni convertir al extranjero en un enemigo.
Finalmente, la máxima autoridad de la Iglesia católica panameña exaltó la labor realizada por la Pastoral de Movilidad Humana y los Misioneros Scalabrinianos, exhortando a parroquias, movimientos y ciudadanos a colaborar con el sostenimiento de centros de acogida para que Panamá continúe siendo una tierra de tránsito solidaria y fraterna.
