Avanza proyecto para tipificar la violencia vicaria y reforzar la protección integral en Panamá.
a violencia vicaria es una forma extrema de violencia de género caracterizada por el uso de los hijos como medio de agresión contra la mujer; aunque reconocida por la literatura internacional y jurisprudencia de derechos humanos, en Panamá esta figura permanece sin tipificación específica, lo que limita su atención judicial.
En tal sentido, el diputado Jamis Acosta realizó un conversatorio con el tema “Violencia Vicaria del reconocimiento a la protección efectiva”, dado que recientemente presentó ante el pleno legislativo el anteproyecto de ley 37, que busca prevenir, y erradicar la Violencia Vicaria, forma de violencia que afecta a las mujeres.
Según el diputado Acosta, la iniciativa adiciona artículos al Código Penal y adopta medidas de prevención y sanción contra la violencia vicaria en todas las formas.
De acuerdo con la propuesta, la intención es tipificar este tipo de violencia contra la mujer, que se define como la ejercida por un progenitor maltratador. el cual causa daño a través de sus seres queridos y, especialmente, de sus hijas e hijos.
Recalcó que el objetivo del conversatorio fue escuchar de viva voz a las personas afectadas, y que la ciudadanía en general conozca del tema, que pronto será analizado en la Comisión de Gobierno.
En tanto, el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, diputado Manuel Cohen, manifestó que la formación de leyes requiere apertura, estudio y participación, y reafirmó el compromiso de garantizar que las distintas voces puedan ser escuchadas.
Destacó que este encuentro forma parte de una etapa de diálogo para conocer experiencias, plantear inquietudes y escuchar diferentes puntos de vista.
Por su parte, la expositora Eslova Hernández señaló que este fenómeno forma parte de los mecanismos de violencia psicológica utilizados por el maltratador y es considerado por diversas personas expertas en violencia de género, como un tipo de violencia instrumental.
Al atentar contra la integridad emocional de la víctima, la Organización Mundial de la Salud y algunos colegios de psicología han indicado que estos procesos de violencia provocan terribles consecuencias psicológicas difícilmente reversibles, pues ocasionan una tortura mental y el vivir con el miedo y terror, que son los objetivos perseguidos por el agresor.
