Amantes de 5 a 7

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El Caballero sin memoria

Mía, porque siempre te tuve en mis brazos
Por que nunca te hable de fracasos
Lo que hice fue darte amor Mía (De una canción de Eddie Santiago).

Antes de empezar este relato debo pedir disculpas por el largo tiempo sin escribir esta columna.

Me considero un tipo con suerte en temas de amores, a pesar de no ser un sujeto tan bien parecido, hoy les contaré una historia algo diferente.

Tengo que reconocer que no me cuesta mucho entablar una conversación de cualquier tema con una mujer. Muchas de mis relaciones empezaron de esa forma, esto lo digo a manera de explicación para poner en contexto el relato que les comparto.

Bueno a lo que venimos.

Un buen día estaba a la espera de una estudiante de medicina de una conocida universidad privada, -una niña muy hermosa, cabello largo con medidas 96-60-96-, cuando veo una mujer de unos 35 años muy elegante, caminar hacia donde me encontraba y a cierta distancia de mí me pregunta con un acento extranjero si conozco la dirección de un restaurante.

Le respondí su interrogante, antes de tomar la dirección me pidió el celular para hacer una llamada, accedí a su propuesta.

Al día siguiente me entra un mensaje de un número desconocido “hola ¿cómo estás?”, como no tenía guardado el contacto, no respondí.

Pasó el día, a eso de las 5 y 10 de la tarde, suena mi teléfono, del otro lado me habla una voz dulce de mujer, “te he escrito y no me respondes”.

Como es obvio me quedé algo sorprendido. “Hola, muy bien y usted, disculpe quién me habla”. Me responde “¿no te acordás de mi?”. Estaba algo ocupado por lo que cerré la línea.

La mañana siguiente de ese mismo número me envían una foto. Era la dama que me pidió la dirección y mi número de teléfono. La mujer me invitó a tomar un café a las 5 de la tarde en el Casco.

Tengo que confesar que acudí a la cita con algo de temor. En realidad yo hice ese tipo de invitaciones un par de veces, jamás me esperé que me la hicieran a mí.

Al llegar al lugar la divise de inmediato, tenía un traje negro ceñido al cuerpo. Se veía espectacular…. Al verme sonríe, me dice: “pensé que no vendrías”, mi nombre es Estela.

Conversamos por un par de horas, de repente miró su reloj, me dio un beso y se despidió.

Dos semanas más tarde se repitió la cita, mismo lugar, misma hora. Esta vez fuí algo más agresivo, le pregunte sin corta pisas, ¿eres casada? -tenía un anillo-, se sonrió y me dijo sí, claro.

La respuesta me dejó al mareado, me levanté pagué la cuenta y me dirigí a la salida, me subí al carro furioso. Salí sin rumbo fijo…. De repente, me detuve en Patilla.

La llamó para confrontarla, ella me contesta tranquila, “me gustas, tengo esposo, soy sincera”. Mi respuesta fue: no me llames más.

Unas semanas después me tocó ir a dejar unos documentos a Cancillería, me tomó más de lo pensado, me da curiosidad por saber si ella esta en el café. Al llegar la veo igual que las dos primeras veces.

Me siento a su lado, al verme me dice “demoraste más de lo que esperaba”, me cuenta que es la esposa de un diplomático europeo.

Le pregunto ¿qué buscas Estela?, ella sonríe y me dice, mi esposo es algo mayor, tenemos un acuerdo… Puedo salir con alguien de Cinq à sept – de cinco a 7-.

Cinq à sept es una expresión francesa para un romance extramatrimonial.

Con la propuesta de Estela, pensé que llevaría el control -ya que estaba acostumbrado a tener aventuras-. Estela no era solo una cara bonita, con ella podía mantener una conversación de cualquier tipo, era al impresionante para mi.

Luego de más de tres meses de salidas en las tardes me dice, tengo un apartamento en Obarrio, quiero que me acompañes. Al llegar al lugar me brindó al de tomar, me senté en un sillón, trato de ver un partido de la Champions League en diferido, cuando me bajó el ziper, tomó mi miembro, sonríe y me dice disfruta el partido mientras yo te hago feliz.

Estela era una diosa en lo que felación se trata. Luego nos entregamos a una tarde de pasión.

Sin darme cuenta me convertí en amante de la esposa del embajador europeo… Lo más curioso es que dejé en el hielo todas las otras mujeres que frecuentaba.

Un sábado me tocó ir con dos compañeras de la oficina a una recepción ofrecida por el Gobierno, por cosas de la vida Estela esta en el lugar… Intenté acercarme, pero estaba con su marido.

En medio del evento quedamos frente a frente, la saludo y ella con un estoicismo apoteósico, me contesta ¿lo conozco?.

Continuará….

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