Clanes familiares son víctimas del contagio comunitario de COVID-19

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Por Grisel Bethancourt 

Las cifras de muerte de Covid-19 suben vertiginosamente en Panamá. 547 decesos están registrados hasta ayer por el Ministerio de Salud. Todos se preguntan, por qué esta oleada de la pandemia ha sido tan despiadada. 

La tragedia ha llegado a miles de familias panameñas, ahora en los barrios pobres. De ellas, una en Chiriquí, donde todo un clan familiar ha sufrido el contagio.  

Las lágrimas brotan, en un hombre de 56 años. Perdió a su padre y a su primo. No sabe cómo “papá” fue contagiado. Suponen que un error de una visita del primo le causó la inesperada enfermedad al adulto mayor, y no la resistió. 

Rafael (nombre ficticio del entrevistado, quien prefirió la reserva de identidad) habla devastado. “No tiene idea, la tragedia que he vivido”, contó casi aturdido. Ahora mi prima y sus hijos todos están en hoteles hospitales curándose de COVID-19. 

Tan doloroso narró Rafael, de cómo su padre no lo pudo ver más. La impotencia lo embargó. A aquel hombre, trabajador, que tuvo obligatoriamente que acogerse a casi 25 días de cuarentena en el hotel El Parador en Panamá, sorteó la muerte y el contagio sufrido por sus compañeros de la mina Cobre Panamá. 

Aquel minero, Rafael, estaba pegado a Dios en cuarentena. En su familia todos predican el evangelio, ese no fue un golpe de suerte, al no sufrir contagio alguno,  si no la mano del Señor, contaba en aquel momento, en que los más de 500 mineros confinados en hoteles pasaban una dura cuarentena. El solo en el cuarto de hotel, sabía por las noticias y el celular de la muerte de sus  cinco compañeros mineros. 

Esta vez, pensó que había pasado lo más difícil, pero jamás le pasó por la mente, que su padre y un familiar serían víctimas de la mortal enfermedad. 

“Fue con la apertura del bloque, que mi primo vino a visitar a mi papá, creo que fue así”. Llegó la fiebre a mi primo y tuvimos que llevar a mi papá al hospital, no lo podía ver.  También en mi familia casi seis se contagiaron. 

En Panamá las cifras indican 28,030 casos de contagios por COVID-19. Los barrios están sufriendo los embates del virus silencioso. Chiriquí mantiene 929 contagios según cifras reveladas del Ministerio de Salud. 

Para marzo los especialistas en epidemiología del país, habían advertido la preocupación del contagio comunitario, aquel que no tiene contacto con el virus exportado, sino que se contagia de forma local. 

El diario tico La Nación, en una entrevista a su exministra de Salud e infectóloga pediatra, María Luisa Ávila sobre la expansión y aumento del virus en Panamá, consideró que ella crearía que “ellos –Panamá- perdieron  la cadena de transmisión. No se dieron inicialmente cuenta del caso índice, y eso hizo que el aumento en el número de casos en Panamá sea mayor y la cantidad de muertos mayor que en Costa Rica”. 

Las declaraciones de Ávila se registraron el pasado 13 de abril en el medio costarricense, donde evaluaban la situación de Panamá, en un techo noticioso: “¿Por qué Panamá tiene muchos más casos de coronavirus que Costa Rica? 

Mientras Rafael y su familia luchan por frenar los contagios, y asimilar dos muertes, el minero piensa que los que acudieron a darle el pésame y asistieron al sepelio, pueden también haberse contagiado de COVID-19. 

Nosotros insistimos en que Rafael, el minero, ha sorteado el destino, al no padecer COVID-19, pero cuya tragedia como la describió, lo ha dejado en el momento más incierto de su vida. Sin trabajo y sin padre. 

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