El bebé que nunca nació

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El Caballero sin memoria
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Nunca veré tu preciosa cara;

o susurrar palabras para hacerte sentir seguro

Nunca podré abrazarte fuerte

cuando no puedes dormir por la noche

Nunca te cantaré una dulce canción de cuna

para calmarte cuando lloras

Nunca me dormiré contigo en mis brazos

todo incluido en una manta para mantenerte caliente

Nunca llegaré a escucharte reír y reír

o verte menearse los dedos de los pies

Hay muchas cosas que nunca podré hacer,

Pero lo más difícil es no estar contigo. de un poema anónimo.

Hay muchas cosas que nunca podré hacer, Pero lo más difícil es no estar contigo. De un poema anónimo.

En ocasiones uno siente que se levanta con el pie izquierdo, son esos días que todo sale mal sin ninguna explicación.

La otra mañana estaba cerca de El Dorado, cuando me pareció ver al padre Patrick, pasar en una camioneta.

El auto se estacionó afuera de una iglesia, por lo que decidí ver si era él para saludarlo. Patrick, era el párroco de la iglesia a la que iba de niño… Lo recuerdo muy claro… Alto como de 1.80 de altura, ojos azules… También recuerdo cómo me llamaba la atención de vez en cuando.

Al llegar al templo me di cuenta de que no era Patrick… Eso no fue lo peor… Era un sepelio y no uno cualquiera, era el de un bebé, o por lo menos es lo que se podía deducir al ver el pequeño ataúd.

En ese momento empieza a llover algo muy común en la ciudad de Panamá en el mes de octubre… La lluvia se mezcló con una fuerte brisa que mojaba parte de la iglesia por lo que tuvieron que cerrar la puerta.

En ese momento quería que la tierra me tragara… Estaba en el lugar equivocado, a la hora equivocada.

La situación ya era muy incómoda por el dolor de los familiares y amigos, cuando se escuchó decir a un niño de unos tres o cuatro años… ¿Por qué lloran?… El lugar quedó en silencio, pero un silencio… La madre se desmayó, su familia acudió a socorrerla… Mientras el padre quedó solo…

Un déjà vu

no de los recuerdos más tristes de mi vida fue, una llamada de un teléfono público que me rompió en pedazos.

La recuerdo bien: “Hola, estoy en el hospital, necesito dinero para pagar la cuenta”… Tenía un día de tratar de localizarla… Sin resultado.

Al llegar al hospital su prima me contó que ella —la que en ese momento era mi novia—, había tenido un aborto espontáneo.

La prima no me pudo decir si ella sabía que estaba embarazada o no… Lo que si me dijo fue que tuvo un sangrado mientras estaba en casa.

En ese momento me dolieron dos cosas, la pérdida del bebé y que no tuviera la cortesía de decirme que estaba ocurriendo.

Siempre se cree que el hombre no siente, la verdad es todo lo contrario…

Por lo anteriormente explicado, la segunda ocasión que una mujer luego de haberse tomado una pastilla del día siguiente guardé silencio. Mentalmente tuve un deja vu.

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