Hoy no es un día cualquiera para la música típica panameña. Hoy está de cumpleaños una mujer cuya voz y amor por nuestras tradiciones han dejado una huella que va mucho más allá de una tarima: Emérita González.
Cantante, salomadora y formadora de nuevas voces, Emérita tiene algo que no se aprende en ningún libro: la capacidad de convertir la música en herencia. Y esa herencia vive hoy en sus hijas, Eira y Daneyla González, quienes han seguido el camino que su madre comenzó a recorrer.
Eira, una de las voces femeninas de Los Plumas Negras de Nenito Vargas, y Daneyla, también cantante, llevan en sus voces parte de aquella enseñanza recibida en casa. Porque antes de los micrófonos, las luces y los aplausos, estuvo mamá enseñando que una saloma no solamente se canta… se siente.
Y Emérita sigue dando batalla en lo que mejor sabe hacer. Su presencia en el conjunto del tipiquero Daniel Ortega confirma que todavía hay voz, experiencia y sabor para rato. Porque en la música típica, los años no apagan el talento: lo convierten en historia.
Que sigan las salomas, que siga la música y que nunca falte ese sabor panameño que llevas en la sangre. ¡Salud por muchos años más, Emérita!
