El silencio habitual del sector de La Esperanza – La Invasión, en Chilibre, se quebró de forma trágica cerca de las 11:30 de la noche de ayer. Lo que parecía una jornada tranquila terminó en un despliegue policial tras el hallazgo de dos hombres asesinados en el interior de una precaria vivienda de zinc, un hecho que ha despertado el temor entre los residentes de esta zona de Panamá Norte.
Al ingresar al inmueble, las autoridades confirmaron la escena: los cuerpos de Joaquín Villarreal Gutiérrez, de 56 años, y Armando Giménez Oliva, de 58 años, yacían sin vida y con signos evidentes de violencia. Ambos hombres estaban atados de manos, una señal clara de sometimiento antes de su ejecución. Villarreal presentaba una herida profunda en la cabeza, mientras que Giménez murió tras recibir una puñalada certera en el cuello.
A pesar de la brutalidad del doble crimen, el vecindario se mostró hermético, asegurando que no se escucharon ruidos extraños, gritos ni altercados que delataran lo que ocurría tras las paredes de metal. Sin embargo, un dato clave surgió entre los testimonios: uno de los fallecidos acababa de salir de la cárcel. Los registros oficiales confirmaron que Armando Giménez Oliva había cumplido una condena por un homicidio cometido en 2012 y apenas había recuperado su libertad el pasado 12 de marzo, lo que coloca la posibilidad de una venganza o ajuste de cuentas en el centro de las sospechas.
Las labores de levantamiento de los cadáveres y la recolección de evidencias por parte de los peritos del Ministerio Público se prolongaron hasta pasadas las 3:00 de la madrugada. Actualmente, la Fiscalía de Homicidio adelanta las investigaciones pertinentes para dar con el paradero de los responsables y esclarecer el móvil de este sangriento episodio que vuelve a teñir de rojo el sector de Chilibre.