La adrenalina de un oral al aire libre

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El Caballero sin memoria
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Muchas veces las relaciones entran en monotonía en todos los sentidos… Siempre se estila que sea el hombre el que tome la iniciativa a romper este círculo.

Tuve una relación hace años con Andrea, una chica linda, teníamos mucho en común, creo que por eso nos separamos a los dos años.

Una vez sus padres nos invitaron a la playa, eran cristianos, por lo que entenderán que no podíamos dormir juntos debido a que para ellos la fornicación era pecado.

Al momento del viaje la relación no estaba muy bien… Para mí fue más que cumplir que otra cosa. El primer día en la tarde noche salimos a conversar al patio de la cabaña, me sorprendió que estaba sin ropa interior. Le dije mirando directamente su entrepierna ¿Qué quieres hacer?. Me respondió “te la mamo ya mismo”.

No respondí. Ella se levantó del tronco que servía como banca. Vino hacia mi. Se arrodilló. Desabrochó mi pantalón. Sacó mi miembro y se lo metió a la boca.

La humedad de sus labios me excito tanto que se olvidó donde estábamos. Su lengua era brutal.

Tome su cabeza con firmeza, luego la tome por su cabellera. Ella siguió felando… Unos minutos después eyaculé en su boca, ella se tragó todo.

Al terminar entro a la casa, tomó un jugo de la nevera, con una sonrisa de oreja a oreja dijo ¿mami que hay de cenar?.

Después de eso el viaje se tornó más interesante.

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