En el marco de una recepción solemne ante el cuerpo diplomático y la sociedad civil, el embajador de la Federación de Rusia en Panamá, Konstantin Gavrilov, conmemoró el 81.º aniversario de la Victoria sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Durante su intervención, el diplomático enfatizó que este 2026 también marca fechas críticas como el 85.º aniversario del inicio de la Gran Guerra Patria y el 80.º aniversario del veredicto de Núremberg contra los crímenes fascistas.
El peso de la historia y el costo del triunfo
El embajador Gavrilov recordó que la barbarie hitleriana cobró más de 40 millones de vidas, destacando que 27 millones fueron soldados y civiles de la URSS. Según el diplomático, este sacrificio heroico, respaldado por las naciones aliadas, fue lo que permitió salvar al mundo de la ideología nazi y sentar las bases del sistema de las Naciones Unidas y el derecho internacional actual.
“Si Hitler y sus acólitos hubieran triunfado, la humanidad estaría dividida en razas ‘superiores’ e ‘inferiores’ […] No existiría el sistema de las Naciones Unidas, garante de la igualdad soberana”, sentenció el embajador.
Denuncia de la “cancelación” histórica y el contexto actual
Gavrilov utilizó su discurso para denunciar lo que considera un intento de las élites occidentales por erosionar el legado de la Victoria y promover prácticas neocoloniales bajo un “orden basado en reglas”. Criticó duramente la demolición de monumentos soviéticos en Europa y la exclusión de Rusia de eventos sobre el Holocausto, recordando que fue el Ejército Rojo quien liberó campos como Auschwitz.
En cuanto al panorama geopolítico actual, el embajador vinculó la memoria histórica con la situación en Ucrania, acusando al gobierno de ese país de encubrir atrocidades neonazis y perseguir a la población rusoparlante. Reafirmó que Rusia mantendrá los objetivos de su operación militar especial para lograr la desnazificación y desmilitarización del territorio ucraniano.
Reconocimiento a la labor académica y social en Panamá
Para concluir, Gavrilov expresó su profunda gratitud a las instituciones y grupos panameños que colaboran en la preservación de la verdad histórica:
Al Centro Regional Universitario de San Miguelito (CRUSAM) por su labor educativa sobre la Gran Victoria.
A la Liga de Amigos de Rusia por su compromiso con el legado heroico del pueblo soviético.
A los compatriotas rusos en Panamá, quienes mantienen vivo el recuerdo de sus ancestros y educan a la juventud para evitar que el mundo olvide el alto precio pagado por la paz.
El mensaje final del embajador fue un llamado a no repetir los errores del pasado, defendiendo la multipolaridad como base indispensable para la prosperidad de todas las naciones.