La tarde de este jueves, el silencio del complejo habitacional de Nueva Providencia, en la zona de la Transístmica, se rompió con el estruendo de los disparos que le arrebataron la vida a un adolescente de 17 años. El joven, que todavía llevaba puesto el uniforme de su centro educativo, se encontraba de visita en casa de unos familiares cuando la muerte lo alcanzó dentro del apartamento #24. Un sicario solitario, aprovechando la vulnerabilidad del hogar, irrumpió en la vivienda y descargó su arma contra el menor, quien no tuvo oportunidad de defenderse ante la ráfaga de plomo.
El caos se apoderó del edificio cuando los residentes, alertados por las detonaciones, corrieron hacia el apartamento y encontraron al joven malherido, tendido sobre el suelo. En un intento desesperado por burlar a la muerte, conocidos de la víctima lo auxiliaron y lo trasladaron a toda velocidad hacia el cuarto de urgencias de la policlínica de Sabanitas. Los médicos de turno intentaron estabilizarlo, reportando que el cuerpo presentaba tres orificios de bala: dos proyectiles que entraron por la espalda y uno más que impactó en su hombro. Pese a los esfuerzos del personal sanitario, la gravedad de las heridas fue fatal y poco después se confirmó su deceso.
Tras el ataque, el sector fue sitiado por unidades de la Policía Nacional y agentes de la policía judicial, quienes procedieron a colocar la cinta amarilla para proteger la escena del crimen. Mientras los peritos recolectaban las evidencias de este nuevo hecho de sangre que estremece a la provincia de Colón, los familiares de la víctima lloraban la pérdida de un joven cuya jornada escolar terminó en una morgue. Las autoridades han iniciado las investigaciones para dar con el paradero del verdugo, en un caso que vuelve a poner de luto a las familias panameñas por la violencia implacable que azota las calles.