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Sombras del pasado: El caso de Carlos Meneses Lambis y la huella de los crímenes sin resolver en Panamá

De Miraflores al Puente de las Américas: La estela de víctimas tras el sospechoso

A propósito de la reciente captura de un implicado en la desaparición de Rita Wald, el recuerdo de uno de los casos más oscuros del país vuelve a estremecer la memoria colectiva.

La reciente aprehensión y deportación desde Nicaragua de Emilio Garzola Ruíz —señalado en la desaparición forzada de la estudiante y activista Rita Irene Wald Jaramillo— reabrió viejas heridas en la sociedad panameña. Con este hecho, resurge la incertidumbre sobre otros crímenes que, entre 2003 y 2004, sembraron el terror en las calles del país.

En ese periodo, una serie de macabros hallazgos reveló la presencia de un agresor que actuaba en la sombra: Carlos Meneses Lambis.

Un cadáver en las esclusas y el hito del ADN

El historial sangriento atribuido a Carlos Meneses Lambis comenzó a revelarse el 11 de mayo de 2003. Durante un patrullaje de rutina en las inmediaciones de las esclusas de Miraflores, agentes policiales divisaron un cuerpo oculto entre los matorrales.

Las investigaciones confirmaron que se trataba de Rafaela Ábrego Sánchez, de 44 años, quien trabajaba como trabajadora del sexo. La necropsia detalló que recibió una herida de arma blanca cerca de la ingle, la cual le provocó una hemorragia masiva y la muerte.

Compañeras de Rafaela señalaron a los investigadores que Carlos Meneses Lambis solía frecuentar la zona y que la noche de la desaparición la había recogido en su automóvil negro con placa de Veraguas.

Un hito forense: Este caso marcó un precedente en la justicia panameña al emplear por primera vez pruebas de ADN en un homicidio. Las muestras de sangre encontradas en el vehículo de Carlos Meneses Lambis coincidieron con el perfil genético de la víctima.

Estrangulamiento bajo el Puente de las Américas

Pese a las sospechas en el primer caso, la violencia no se detuvo. El 7 de junio de 2004, bajo el icónico Puente de las Américas, fue ubicado el cadáver en avanzado estado de descomposición de Leticia González Gaitán, de 32 años, una trabajadora doméstica originaria de Veraguas.

Su identificación se logró gracias al testimonio de su empleador, un odontólogo que reconoció un trabajo dental en porcelana que le había realizado. Las pesquisas establecieron que Leticia había abordado el vehículo de Meneses Lambis cuando viajaba desde la capital hacia la provincia de Veraguas. La necropsia reveló que fue estrangulada.

La sombra de una tercera víctima

A la lista de atrocidades se suma la misteriosa desaparición de María Luisa Caballero, vista por última vez en las inmediaciones de Vista Alegre, distrito de Arraiján.

Aunque familiares de la mujer aseguraron a las autoridades que Carlos Meneses Lambis la había amenazado tras enterarse de que ella planeaba dejarlo, los investigadores de la época no lograron acumular las pruebas suficientes para imputarle formalmente este tercer hecho.

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