Una rosa y un beso

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El Caballero sin memoria

Cuando te conocí ya no salías
Con el primero que te había abandonado
No vale la pena hablar
De aquellos años pasados
Cuando te conocí ya no salías
Con aquel chico casado
Que te prometía que la dejaría
Y todavía no se había divorciado
-Cuando te conocí de Andrés Calamaro-

Si hay algo cierto en la vida es que las comparaciones en el deporte son tediosas, no podemos comparar a Leonel con Diego o a Tom Brady con Joe Montana. En el amor resulta igual, es difícil decidir a quién se quiso o se quiere más o medir cuánto amamos a un ser querido.

El otro día mientras comía un cup cake de chocolate, me acordé de una exnovia que le encantaba este postre. Recuerdo que yo caminaba desde la facultad de Derecho hasta la Vía España para complacerla cuando salía de una clase.

Mi mente se trasladó a esa época. En el primer cumplemés, un 17 de septiembre de -no lo diré-, no tenía dinero para comprar ni un triste detalle. Tomados de la mano pasamos cerca de La Colina de la Universidad de Panamá, vi un rosal, me detuve, corté una rosita y le di un beso. Ella se sonrojo y se quedó muda. Sí, en esos años era algo cursi, mejor dicho, muy cursi.

Y es que éramos inseparables, muchos de nuestros conocidos se imaginaban que terminaríamos casados. Pasaron unos años y la relación se deterioró al punto que terminamos.
Ella me terminó un 17 de agosto a un mes de cumplir seis años de relación, lo recuerdo porque ese día sustente mi tesis. Han pasado muchos años desearía poder disculparme por haber dicho sin querer y que la hubiese lastimado. En mi inmadurez no supe manejar esa ruptura.

Cuando te conocí
Me dijiste que por mí
No ibas a cambiar
Ibas a seguir siendo igual
Ibas a seguir siendo igual
Y en el fondo es tan hondo mi dolor
Porque me voy y no se puede cambiar
De corazón como de sombrero
Sin haber…
-Cuando te conocí de Andrés Calamaro-

Si de disculpar se trata hay otras personas a las que les debo pedir perdón.

Las mujeres son una creación divina y hay que quererlas y no entenderlas. En muchas ocasiones me tope con una chica que decía “yo te voy a cambiar, estás es falta de amor o yo te curaré las heridas”.

Salí con una muchacha llamada Yessika, en realidad en ese momento no podía mantener una relación estable con ella ya que cometí el error de pensar que “un clavo saca a otro clavo”.

Más adelante tuve un romance con una colega que tenía una hija adolescente en la cual nuestros tiempos eran distintos. Ella quería avanzar en la relación y yo quería tomarlo con calma.

Luego en una noche de copas dormí con una excompañera de secundaria. Carmen malinterpretó todo y pensó que podíamos tener algo más formal, lo cual no era así.

Con Damaris empezamos una relación sin ningún compromiso, pero al paso de los meses ella me propuso que echáramos raíces. Tuve que recordarle que lo que teníamos no era serio, lo que le rompió el corazón. Siempre la recuerdo con mucho cariño y pegunto cómo está.

Realizando un trámite conocí a una jovencita de 20 años, Joselyn, salimos unos meses, pero la diferencia de edad hacía que la relación no tuviera futuro.

Los seres humanos en muchas ocasiones creamos lo que queremos, es decir construimos castillos de arena, nunca debemos esperar más de los que nos pueden dar.

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