El Programa Nacional de Trasplante Hepático de la Caja de Seguro Social (CSS) cumple 15 años de brindar una nueva oportunidad de vida a pacientes con enfermedades hepáticas irreversibles.
Desde su creación, el 11 de marzo de 2011, se han realizado 110 trasplantes de hígado, una cifra que refleja el impacto del programa, pero también la necesidad de aumentar la donación de órganos para quienes continúan en lista de espera.
El Dr. Marcos Young, director ejecutivo nacional de Servicios y Prestaciones en Salud, destacó que el programa ha marcado una historia importante dentro de la estructura de la CSS, impulsando la promoción de la donación de órganos sólidos, como hígado, riñón y córnea.
“Estamos haciendo esta actividad como un reconocimiento a los profesionales y técnicos de la salud que han participado en este programa durante estos quince años; también, para llevar un mensaje a la comunidad sobre la importancia de donar órganos, ya que cada vez que se donan órganos, varias personas van a vivir gracias a este proceso”, manifestó.
El coordinador nacional de Trasplantes de la CSS, Dr. Régulo Valdés, explicó que, en el caso del trasplante hepático, la prioridad es garantizar la seguridad del paciente durante todo el proceso.
“En Panamá tenemos la gran ventaja de contar con un centro de última generación, que es el Laboratorio Nacional de Trasplante. Sin embargo, la población tiene que estar clara que en el caso del hígado y del corazón no existe otra alternativa al trasplante”, señaló.
El especialista explicó que, a diferencia de quienes requieren un trasplante de riñón, pueden recibir hemodiálisis o diálisis peritoneal como tratamiento alternativo, los pacientes con insuficiencia hepática no cuentan con otra opción terapéutica, por lo que insistió en fortalecer la conciencia sobre la donación de órganos.
Por su parte, el Dr. Norberto Carreño Reina, gastroenterólogo-hepatólogo y coordinador clínico del Programa de Trasplante Hepático de la CSS, indicó que se trata de un procedimiento altamente complejo, que involucra a un equipo multidisciplinario conformado por hepatólogos, cirujanos, enfermeras y procuradores de órganos.
Explicó que el trasplante consiste en reemplazar completamente el hígado enfermo por el órgano de un donante fallecido, dentro de un proceso continuo que requiere una evaluación rigurosa de cada paciente.
Carreño advirtió que la principal limitante para ampliar el número de procedimientos sigue siendo la falta de donantes.
“Nosotros, en algún momento tuvimos la capacidad de realizar 14 trasplantes al año, y así podíamos ir evacuando la lista de espera que, obviamente, va en aumento”, afirmó.
El trasplante hepático constituye la única alternativa para pacientes con cirrosis hepática complicada y descompensada, cáncer de hígado y carcinoma hepatocelular.
Para ingresar a la lista de espera, el paciente debe contar con el diagnóstico de una enfermedad hepática cuya única solución sea el trasplante, no presentar contraindicaciones médicas que impidan la cirugía y completar un protocolo de evaluación previo, destinado a identificar patologías que puedan contraindicar el procedimiento.
