Científicos confirman la presencia prolongada del virus en el organismo
MOSCÚ, 27 de octubre. /TASS/. Científicos de la Universidad Séchenov rusa han descubierto que las complicaciones posteriores al COVID-19 probablemente estarían vinculadas con la persistencia prolongada de componentes del virus SARS-CoV-2 en el tejido de los órganos internos de las personas infectadas. El hallazgo se produjo tras detectar rastros de coronavirus en los pulmones de un paciente 35 meses después de la enfermedad, informaron a TASS representantes de la institución científica.
“Los investigadores detectaron ácido ribonucleico y proteínas del coronavirus en los pulmones, el tracto gastrointestinal, el corazón y el endometrio, meses e incluso años después de la infección”, indica el comunicado.
Estos hallazgos sugieren que la persistencia prolongada de componentes virales podría ser una de las causas del síndrome post-COVID, junto con las reacciones autoinmunes. Los investigadores detectaron componentes virales en varios tipos de células, incluyendo los macrófagos, que son responsables de destruir agentes ajenos, y el endotelio, el revestimiento interno de los vasos sanguíneos. La alteración de estas células contribuye a la inflamación crónica, el daño vascular y la irrigación sanguínea insuficiente de los tejidos.
Los científicos también estudiaron la relación entre el COVID-19 y la progresión del cáncer. “Existe la hipótesis de que el coronavirus promueve la transición de las células madre cancerosas de un estado latente a uno activo”, declaró al respecto la patóloga Elena Schólokova. En este contexto, los investigadores sugieren que el SARS-CoV-2 podría influir en el desarrollo tumoral al alterar las vías de señalización celular.
Asimismo, los médicos encontraron rastros de coronavirus en células del estómago, los intestinos y el hígado, identificando cambios inflamatorios y áreas de necrosis en los tejidos del sistema digestivo. Al respecto, señalan que la infección por coronavirus podría haber contribuido a la progresión de enfermedades gastrointestinales preexistentes.
Por último, los investigadores también hallaron cambios relacionados con el coronavirus en el tejido cardíaco y el revestimiento interno del útero, lo que podría contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y trastornos que provocan infertilidad femenina.
