Un quinquenio cargado de esperanzas

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Dentro de unas horas, los 4 millones de panameños verán por la televisión o escucharán por la radio el juramento que hará el nuevo presidente de la República, Laurentino Cortizo Cohen, de respetar la Constitución Política y hacer cumplir las leyes para el bien de los panameños que lo elegimos el pasado 5 de mayo.

Cortizo Cohen llega al Palacio de las Garzas candidatizado por un partido que le había negado en dos ocasiones la oportunidad de aspirar al solio presidencial, lo que significó para su colectivo, el Partido Revolucionario Democrático, disputas internas por el poder que lo arrojaron al ostracismo político por una década.

Cuenta con ventajas sobre el mandatario saliente Juan Carlos Varela, como es su mayor edad, madurez y experiencia política, fuera de haber ejercido la legislatura por tres períodos y una como ministro de Estado en la cartera agropecuaria.

No puede pasarse desapercibido que el bajo nivel de simpatías que acumuló en los últimos dos años su antecesor Varela, y que le ganaron la antipatía de amplios sectores por haber desmejorado la condición de vida de los panameños, es un factor positivo para Cortizo Cohen, pues los niveles de esperanza son altos en las capas populares, aunque en los sectores pensantes las expectativas imperan .

Cortizo Cohen tiene en su favor la renuncia al cargo planteada al entonces presidente Martín Torrijos Espino, en protesta por la aceptación de un tratado comercial con Estados Unidos lesivo a los productores panameños. Esto le da al panameño una esperanza en un hombre que posee principios éticos y morales, aunque ello sea poco respetado en política.

Por ello, “Nito”, como le llaman sus allegado, tiene el compromiso legal y moral de hacer el mayor esfuerzo por ejecutar el mejor gobierno que hayamos tenido en la nueva era democrática. Es positivo que no albergue venganzas, que conozca el agro porque él lo ha trabajado, que se identifique con el campesino y sienta compasión por las minorías vulnerables que necesitan ser redimidas.

Sin embargo, no pocos estaremos observando sus acciones, así como la de sus colaboradores que en gobiernos anteriores han incurrido en corrupción, y mucho más en su bancada legislativa mayoritaria, que fue parte del derroche y corrupción que mantiene empañada la imagen del Poder Legislativo en los dos pasados quinquenios.

Queda pendiente la tarea de sacar la educación pública del marasmo que la mantiene estancada, mejorar la salud del panameño común, dotar de agua potable a miles que no la reciben, reducir el déficit habitacional, defender con valentía la dignidad del país en los foros internacionales que quieren destruir nuestra economía y promover, con inteligencia, las mejores decisiones en política económica que nos hagan prosperar.

Pero ante todo, cumplir con las reformas a la Carta Magna que fueron una mentira escandalosa de la administración saliente.
La suerte está echada, dijo César al cruzar el Rubicón. El presidente Cortizo no tiene otra alternativa que trabajar sin descanso por la patria y rescatar la confianza de los cuatro millones de panameños que luchan por engrandecerla.

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