Panamá empató 1-1 ante India en Bangalore en un partido donde la Sele reaccionó tarde y dejó escapar una oportunidad de conseguir el triunfo.
El debut de Panamá en su gira por Asia dejó una sensación difícil de digerir. Ese 1-1 ante India, en el estadio Sree Kanteerava de Bangalore, sabe a poco, sobre todo por la diferencia que, al menos en el papel, existe entre ambas selecciones.
Panamá llegaba con mejores números, mayor experiencia internacional y una plantilla con jugadores que compiten en ligas de mayor nivel. La Sele ocupa el puesto 44 del ranking FIFA, ha disputado varios mundiales y cuenta con futbolistas que vienen ganándose un espacio en Europa, como Michael Amir Murillo y José Córdoba.
India, en cambio, aparece mucho más abajo en el ranking, en el puesto 138, y todos sus jugadores militan en el fútbol local. Incluso en el valor de mercado de las plantillas existe una diferencia considerable: cerca de 30 millones de euros para Panamá frente a unos 4,8 millones de la selección india.
Pero todo eso queda en el papel cuando comienza el partido.
Y precisamente ahí estuvo el problema de Panamá.
Thomas Christiansen apostó por un equipo que durante buena parte del primer tiempo no encontró la manera de imponer su juego. La Sele salió con poca intensidad, cedió demasiado terreno y permitió que India se sintiera cómoda. En lugar de tomar el control desde el comienzo, Panamá terminó jugando al ritmo que propuso el rival.
India entendió rápidamente lo que tenía que hacer. Se ordenó atrás, esperó su oportunidad y buscó hacer daño cuando Panamá perdía la pelota. No necesitó generar demasiadas ocasiones para complicar a la defensa panameña.
El premio llegó al minuto 41, cuando Ryan Williams puso el 1-0. La jugada dejó en evidencia algunos problemas de Panamá para defender y, sobre todo, confirmó que el partido se estaba jugando bajo el guion que más le convenía a India.
Para el segundo tiempo, Christiansen movió sus piezas y Panamá mostró otra cara. Con los cambios llegaron más intensidad, mayor presencia ofensiva y mejores asociaciones. La Sele comenzó a empujar a India hacia su área y finalmente encontró el empate al minuto 68, con un gran gol de Omar Valencia.
El 1-1 evitó una derrota que habría sido todavía más incómoda, pero no borró la sensación de que Panamá dejó pasar una oportunidad.
Porque el problema no es solamente haber empatado. El verdadero asunto es cómo se llegó a ese resultado. Ante un rival que, por experiencia internacional y nivel de plantilla, estaba llamado a ser inferior, Panamá necesitó reaccionar después de 45 minutos en los que no consiguió imponer su fútbol.
Este partido también deja una enseñanza para Christiansen. En una gira internacional, cada encuentro sirve para probar jugadores, ajustar piezas y encontrar respuestas. Pero también sirve para medir qué tan preparado está el equipo cuando las cosas no salen como se esperaba.
El empate en Bangalore no es una tragedia ni mucho menos. India compitió, aprovechó sus oportunidades y defendió su resultado. Pero para Panamá, el 1-1 deja ese sabor amargo de los partidos que pudieron terminar de otra manera.
La Sele tendrá que sacar sus conclusiones. Porque cuando llegue la hora de enfrentar rivales de mayor exigencia, regalar un tiempo puede salir mucho más caro.
