El legado de las pioneras del sufragio y la irrupción de figuras independientes abren el debate sobre el retorno de una mujer al Palacio de las Garzas.
La historia republicana de Panamá no puede contarse de manera completa, sin reivindicar los nombres, las luchas y los sacrificios de las mujeres que desafiaron el orden tradicional, para edificar ciudadanía. La participación política femenina en el Istmo, ha transitado un largo camino; desde las batallas clandestinas por el sufragio universal, pasando por la conquista de las leyes de cuotas, hasta llegar a la antesala de un panorama electoral que mira hacia el final de la década, con la firme posibilidad de una nueva dirección femenina en el país.
Las Pioneras: Las Bases del Sufragio y la Justicia Social
El andamianje de los derechos políticos de las mujeres panameñas, se sostiene sobre la valentía de figuras que rompieron paradigmas en la primera mitad del siglo XX.
Clara González Carrillo de Behringer: Una figura titánica. Se convirtió en la primera mujer de Panamá en obtener una Licenciatura en Derecho y, posteriormente, un doctorado en Leyes en el extranjero. Su visión fue profundamente institucional y política. En 1923, fundó el histórico Partido Nacional Feminista (PNF), la primera organización política de mujeres en el país que estructuró formalmente la lucha por el sufragio, la igualdad civil y la educación obligatoria de las mujeres, consolidando un hito que daría frutos definitivos con el reconocimiento pleno del voto femenino en la Constitución de 1946.
Marta Matamoros: Desde una trinchera distinta, pero estrechamente vinculada al poder político-social, la figura de Marta Matamoros personifica el sindicalismo y la defensa de la mujer trabajadora. Su liderazgo en las huelgas de la industria del vestido y su incansable activismo, fueron determinantes para la inclusión del derecho a la licencia de maternidad remunerada en el Código de Trabajo. Matamoros demostró que la política también se ejerce desde las calles y las bases obreras, redefiniendo el significado de la protección social estatal.
La Institucionalización del Liderazgo: El Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos (FONAMUPP)
Con el retorno a la democracia a finales del siglo XX, la lucha femenina entendió que la fragmentación partidista debilitaba las causas de género, en ese contexto nace el FONAMUPP, un espacio pluralista e inédito en la región.
FONAMUPP se transformó en la plataforma de consenso donde mujeres de distintas corrientes ideológicas unificaron fuerzas para impulsar reformas clave al Código Electoral. Gracias a esta articulación transversal, se logró poner sobre la mesa la exigencia de la paridad de género en las postulaciones y se robustecieron los liderazgos locales a través de capacitaciones constantes. El Foro demostró que, por encima de las banderas políticas, existe una agenda común para erradicar las barreras estructurales que relegan a la mujer a puestos secundarios.
Hacia el 2029: ¿Una Nueva Presidenta en el Horizonte?
Tras la histórica gestión de la expresidenta de la señora Mireya Moscoso (1999-2004), primera mujer en ejercer la jefatura del Estado panameño, el panorama presidencial ha mantenido un marcado de predominio masculino. Sin embargo, las dinámicas electorales recientes en Panamá —caracterizadas por una notable participación ciudadana y el auge de liderazgos femeninos e independientes en la Asamblea Nacional y en gobiernos locales— están reconfigurando el tablero.
De cara al torneo electoral de 2029, las proyecciones indican una ventana de oportunidad real para que el país sea gobernado por una mujer, nuevamente.
Las demandas ciudadanas actuales exigen transparencia, justicia social y reformas estructurales; áreas donde las lideresas políticas de la nueva era han demostrado un alto nivel de fiscalización y gestión técnica.
Lograr este hito requerirá derribar los persistentes obstáculos en el financiamiento electoral y asegurar una paridad efectiva en las elecciones primarias de los colectivos tradicionales y de libre postulación. El camino trazado por pioneras como Clara González y Marta Matamoros, e institucionalizado por plataformas como FONAMUPP, continúa vigente, apuntando a un relevo generacional preparado para asumir el máximo cargo de la República. Una mujer presidenta al 2029.
