Los peligros a los que nos exponemos en la era digital

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Por: Vianca Quintero Valdés

Con el paso del tiempo hemos ido migrando a un mundo cibernético, cada vez son más frecuentes las reuniones virtuales, las lecturas a través de dispositivos móviles, las compras online, e incluso las clases en las escuelas y universidades se han traslado a las aulas virtuales, a raíz de la pandemia COVID19.

En consecuencia, de la misma manera en que la tecnología acerca a los seres humanos y les facilita la vida en muchos aspectos, a su vez trae muchos peligros que no existían en el escenario físico y que muchas veces por desconocimiento de los mismos se corre grandes riesgos, que van desde el acoso cibernético al robo de identidad.

Según la UNICEF, la tecnología digital también puede hacer que los niños sean más susceptibles de sufrir daños en línea y fuera de línea. Los niños ya vulnerables pueden correr un mayor peligro de sufrir algún tipo de daño, incluida la pérdida de privacidad y la vida.

Mientras que, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que los videojuegos, y en especial los de multijugador online, ocupan gran parte de la vida de los niños y adolescentes. Pero puede llegar el momento en que dejan de ser una simple actividad de ocio para convertirse en un serio problema de adicción y aislamiento.

La OMS asegura que: “actualmente la edad media de inicio al mundo de Internet se establece en 7 años. Los niños y las niñas empiezan a necesitar sentirse parte de un grupo social cuando son un poco más mayorcitos. Por ello, pasan más tiempo conectados en redes sociales tratando de interactuar con sus amigos o seguidores que, comiendo, durmiendo o estudiando, por ejemplo”.

De igual forma, la empresa consultora Grupo Atico34 especializada en Protección de Datos, Propiedad Intelectual e Igualdad indica que: “La privacidad es una de las principales preocupaciones de los usuarios en la era digital. La circulación de datos personales en internet ha dado lugar a fenómenos como el spam o el phishing que pueden poner en riesgo la información personal de los internautas”.

Asimismo, Grupo Atico34 mencionó que entre las principales desventajas de la privacidad digital está: La falta de control al ser internet una red inmensa, en la que circula una cantidad ingente de datos. Como se suele decir, sería como poner puertas al campo.

De igual forma, entra en conflicto con los intereses de grandes empresas y corporaciones. Muchas de estas compañías tienen un enorme poder y prefieren hacer frente al pago de multas antes que hacer caso a las normas sobre privacidad que dictan los gobiernos.

Además, que a las generaciones pasadas les cuesta adaptarse a las nuevas exigencias en este campo, ya que la era digital avanza rápidamente y no espera por nadie.

Por su parte, la revista Teens Health indica que, “el acoso cibernético (o ciberacoso) consiste en utilizar la tecnología para amenazar, avergonzar, intimidar o criticar a otra persona. Amenazas en línea, textos groseros, agresivos o despectivos enviados por Twitter, comentarios publicados en Internet o mensajes: todo cuenta. Y también cuenta el hecho de colgar en Internet información, fotografías o vídeos de carácter personal para herir o avergonzar a otra persona”.

La mayoría de expertos coinciden en que si estás recibiendo acoso cibernético deberías hacer lo siguiente: “Lo primero que se debe hacer es contárselo a un adulto de confianza.

Es algo que suele resultar más fácil de decir que de hacer. La gente acosada es posible que se sienta avergonzada o que tenga reticencias a informar sobre el acosador.

Algunas personas dudan porque no están seguras al 100% sobre de quién se podría tratar. Pero el acoso puede ir a peor, de modo que explica lo que te ocurre hasta que encuentres a alguien que te pueda ayudar. A veces, la policía puede identificar a acosadores anónimos en línea, de modo que suele merecer la pena informarla.

El concepto de privacidad digital es relativamente joven, ya que está unido a la aparición y desarrollo de internet y las telecomunicaciones. De hecho, hasta hace poco no existía una regulación clara al respecto.

Los riesgos cibernéticos crecen y se fortalecen a medida que la vida se desmaterializa; al utilizar una computadora nos exponemos a ser afectados por un virus, al navegar en internet podemos ser víctimas de un malware o al almacenar nuestros datos en la nube podemos sufrir una suplantación de identidad. Pero todas esas situaciones son el riesgo que debemos asumir para avanzar y ser parte de la evolución en la era digital.

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