Un recuerdo liberador recorre África

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Por: Jorge I. González Lic. Derecho y Ciencias Políticas.

El rebrotar de los movimientos patrióticos anti neocoloniales, generado recientemente en África, constituye el telón de fondo que inspira nuestras líneas.

Un espectro histórico emancipador recorre hoy al continente africano y ello lo decimos parafraseando aquella inolvidable frase de Karl Marx y Friederich Engels, con la que dieron comienzo a su universal obra “El Manifiesto Comunista”.

Aquel recuerdo liberador al que nos referimos en el título de este artículo y que se ha convertido en un vivo recuerdo imperecedero de los pueblos africanos, es la figura histórica de Thomas Sankara, emblemático líder revolucionario africano, el lprincipal símbolo de lucha por la libertad y la justicia en la historia de Burkina Faso y uno de los más trascendentales próceres de Africa en general.

En las últimas semanas, una serie de acontecimientos geopolíticos han sacudido a África. Al hacer un análisis de estos sucesos y escudriñar en las causas acumuladas, sale a relucir de forma inexorable el legado histórico de Thomas Sankara, figura precursora del antimperialismo y el anti neocolonialismo que hoy moviliza a importantes grupos de población en países como Burkina Faso, Níger, Malí, entre otros pueblos africanos. Son países que cuentan hoy con gobiernos patrióticos que marcan la apertura de una entente de estados contraria a la dominación tradicional de las potencias occidentales.

Nacido en la excolonia francesa de Alto Volta (luego Burkina Faso), en diciembre de 1949, Thomas Sankara ingresó a la academia de las fuerzas armadas, como oportunidad para superarse de forma profesional y académica. En la academia militar hizo contacto con el pensamiento crítico de las ciencias sociales y la historia, debates intelectuales sobre el subdesarrollo neocolonial, al igual que conoció las ideas antiimperialistas y el pensamiento socialista, leyendo a autores como Karl Marx, todo lo cual tendría importantes repercusiones más adelante. Posteriormente, visita a Francia y profundiza en las ideas revolucionarias de izquierda.

Sankara desarrolló el pensamiento integracionista continental, mejor conocido como panafricanismo, y asumió una clara posición antiimperialista y anti neocolonial, inspirado en la idea de una nación libre de la esclavitud y la relación sumisa con la metrópoli francesa, que rompiera con las cadenas de dependencia económica respecto a Paris. Los galos impusieron su control colonial en lo que hoy es Burkina Faso en 1888.

Thomas Sankara formó parte de un grupo generacional de militares burkineses imbuidos de ideas libertadoras, progresistas, socializantes y se declaraban solidarios con las causas del llamado tercer mundo ex colonial y capitalista dependiente.

El contexto internacional de los años 60, 70 y comienzos de los 80, caracterizado por el auge de las luchas de los pueblos contra el colonialismo, la injerencia neo colonial de las grandes potencias y contra los gobiernos oligárquicos, títeres de las potencias europeas y Estados Unidos; fueron en su conjunto factores o hechos que ejercieron una influencia decisiva en el joven militar Thomas Sankara y en lo que años después sería su futuro gobierno.

En 1983, un golpe de estado apoyado por importantes sectores de la población, permitió al joven Thomas Ankara el acceso a la jefatura del estado del Alto Volta, teniendo por entonces tan solo 33 años de edad. Al año siguiente, en 1984, el Alto Volta será rebautizado por el recién instaurado gobierno de Sankara, con el nombre de Burkina Faso, que significa “país de hombres dignos” en lenguaje originario.

El gobierno de Sankara pasó a definirse como revolucionario, señalando que se trataba de un proceso revolucionario, antiimperialista, de carácter democrático, popular, que buscaba la independencia y la autosuficiencia material y política de Burkina Faso y en el campo regional, luchar por la unidad de los pueblos de África contra la influencia hegemónica de las antiguas potencias coloniales.

Entre 1983 y 1987, el gobierno revolucionario encabezado por Thomas Sankara impulsó las más profundas reformas sociales realizadas en país alguno del África occidental y de la región del Sahel. Fue uno de los gobiernos más progresistas en la historia general de África.

Implementó una transformación radical de las relaciones sociales y la producción en el campo, mediante la reforma agraria, que permitió la autonomía económica del país, suprimiendo el poder de los señores latifundistas o feudales y dinamizando la explotación de la tierra en beneficio del mercado nacional y la soberanía alimentaria.

Nacionalizó las principales industrias y riquezas de Burkina Faso, mismas que se encontraban hasta antes del arribo de Sankara al poder, en manos de burgueses europeos, oligarcas locales y señores feudales del campo. El gobierno de Sankara tenía por objetivo asumir el control directriz de las fuerzas productivas en función a la planificación de los recursos nacionales, teniendo por horizonte la real independencia económica del país y el mejoramiento de la condición de vida de la población burkinesa.

Con el gobierno de Sankara, Burkina Faso y África como tal, tuvo a uno de los gobiernos más avanzados en materia de derechos de las mujeres. El gobierno revolucionario de Sankara puso fin a la mutilación genital femenina, así como a la poligamia y al sojuzga miento feudal de las mujeres, permitiendo su integración al estado, su acceso igualitario a la educación y al reclutamiento militar. “No existe una verdadera revolución social sin la liberación de la mujer”, nos escribió Sankara en su libro “La emancipación de la mujer y la lucha africana por la libertad”.

El 8 de marzo de 1987, en el marco del Día Internacional de la Mujer, Sankara dirigió al pueblo su famoso discurso, denominado “La Liberación de la Mujer: una exigencia para el futuro”.

El gobierno sankarista estableció estrechos lazos de amistad y cooperación con el gobierno de Cuba, dirigido por Fidel Castro, y debido al impacto de su liderazgo en toda África, Thomas Sankara fue considerado por muchos y muchas como “el Che Guevara africano”.

Como parte de las medidas contra la corrupción demostrativas de la moral de su gobierno, Sankara redujo sustancialmente el salario de la burocracia gubernamental, incluyendo el suyo. Toda la flota de automóviles Mercedes Benz en uso de funcionarios públicos fue vendida. La lucha contra la corrupción fue una de las consignas centrales de la revolución antimperialista de Burkina Faso.

Semejante desafío a los poderes mundiales y regionales convirtió a Thomas Sankara, líder de la revolución africana, en un objetivo. Fue asesinado el 15 de octubre de 1987 a través de una componenda de militares burkineses reaccionarios, en contubernio con el estado francés. Todas las medidas revolucionarias de Sankara fueron anuladas y el país durante treinta años entró en la órbita de control de las instituciones financieras internacionales y la influencia del imperialismo francés.

En 2022 llegó al poder de Burkina Faso el actual presidente, el militar Ibrahim Troaré. En su gobierno participan figuras históricas que acompañaron a Thomas Sankara durante el gobierno revolucionario, tales como Apollinaire Kyélem de Tambèla, excompañero de lucha de Sankara, quien ha dicho que el gobierno de Burkina Faso y el país no pueden desarrollarse fuera del camino que marcó Thomas Sankara en los años 80. Es partidario de la integración panafricana y ha restablecido vínculos entre su país y las naciones del Alba en América Latina, especialmente, con Cuba, Venezuela y Nicaragua.

El establecimiento de vínculos con esta entente de países latinoamericanos con gobiernos anti imperialistas, constituye una actitud de abierto desafío a Estados Unidos. En esa misma línea, han establecido lazos con Irán y otras naciones que impulsan el concepto del mundo multipolar contra hegemónico en el siglo XXI. Pasarán a la historia las palabras de Ibrahim Toabré, presidente patriota de Burkina Faso, en el marco de la cumbre de naciones africanas con la Federación Rusa, realizada recientemente en Moscú.

Fue un representativo discurso de la nueva tendencia, en el cual acusó a las potencias occidentales de la expoliación de los pueblos africanos e hizo un llamado al respeto de la soberanía y la dignidad de las naciones del continente africano. Muestras claras de los niveles de independencia política, ideológica, cultural y económica, que han asumido las fuerzas progresistas en varios países del África Occidental. Busca la interacción con todos los bloques económicos del mundo creyentes en la cooperación internacional multilateral.

En días recientes, producto del ascenso de las fuerzas progresistas al poder en el vecino estado de Níger y ante la amenaza del gobierno de Nigeria y otros presidentes de África Occidental, títeres de Europa, el actual gobierno de Burkina Faso declaró que cualquier acción militar en contra del Níger sería considerada también una acción de guerra en contra Burkina Faso. La misma posición también fue planteada por el gobierno de Mali y las fuerzas patrióticas de dicho país del África. Surge así un bloque africano de gobiernos antiimperialistas, anti neocoloniales y soberanistas, que cuenta con un importante apoyo de masas en sus respectivos países, y una de las figuras icónicas que sirve de inspiración para dichos movimientos es la de Thomas Sankara. Se cuece entonces algo bueno en África, brotan nuevos bríos en el progresismo africano y mundial.

Thomas Sankara fue asesinado vilmente de bala por los poderosos. Pero sus ideas están más vivas que nunca en los pueblos del África Occidental y de todo el continente negro, al igual que otros grandes líderes africanos, luchadores de la libertad e independencia de los pueblos, como Patrice Lumumba del Congo, Steve Biko de Suráfrica y Agostinho Neto de Angola.

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